Filosofía oportuna: Nueva normalidad y vida digital

A tan solo 17 días de que la Organización Mundial de la Salud caracterizó la emergencia del COVID-19 como pandemia, la editorial ASPO sacó una compilación de pensamientos críticos de 15 filósofos contemporáneos, de los que destacan Slavoj ŽiŽek, Franco “Bifo” Berardi, Judith Butler, Byung-Chul Han, entre otros. Para el 28 de marzo 2020, Sopa de Wuhan estaba circulando en todas las redes sociales mucho más rápido que el coronavirus en las calles del continente americano. Ese día, México cumplía apenas 5 días de iniciada su Jornada de Sana Distancia y Estados Unidos iba ya para su duodécimo día de cuarentena. No sé ustedes, pero cuando yo veía que Sopa de Wuhan estaba en cada esquina del ciberespacio con una autoridad crítica tan de matter of fact, mientras que a la mayoría de nosotros apenas nos estaba cayendo el veinte de que estábamos en el punto de no retorno a la vida como antes la conocíamos, me sentía como una verdadera idiota. O sea, ¡para ellos el fenómeno de la pandemia y sus cambios en el mundo ya estaban conceptualizados! ¡Ya nos ofrecían marcos de referencia (como Kill Bill, en el caso de ŽiŽek)! Para unos, la pandemia solo venía a confirmar lo que ya nos habían estado diciendo en sus libros previos. Lo sentí como cuando alguien en Facebook publica un dato o acontecimiento que claramente lo ha dejado perplejo, y el primer comentario que recibe es algo así como “Se veía venir”.


Unos días después, en su reseña sobre Sopa de Wuhan titulada “El oportunismo del pensamiento crítico”, Christina Soto Van Der Plas destacó lo precipitado de esa compilación:

La filosofía requiere tiempo. No es un arma de vanguardia y de golpeo de primera línea, sino un decir que nos obliga a reflexionar sobre las verdades, sobre quiénes somos y estamos siendo en los acontecimientos actuales y pasados. Cuando nos apuramos a sacar una conclusión para opinar sobre una situación, que es lo más cómodo y no nos obliga a pensar o escuchar sin juzgar, frecuentemente nos precipitamos y reducimos lo ajeno a categorías que podemos comprender. Metemos lo que no sabemos qué forma tiene en las cajitas que ya guardábamos en el sótano de nuestra mente para acallar la incertidumbre.

Christina Soto Van Der Plas

Ya visto a meses de distancia, la publicación de esa compilación fue una tremenda irresponsabilidad. Tan solo en su primer texto, el pensador italiano Giorgio Agamben cuestiona severamente la gravedad del virus y afirma (ni siquiera lo sugiere, sino que afirma) que se trata de una invención del gobierno. Su texto fue precisamente el más adelantado, al ser redactado el 26 de febrero de 2020, hasta un mes antes de varios de los otros escritores de la compilación, y ¡a 5 días de haberse registrado el primer fallecido por COVID-19 en Italia!

Curiosamente, si lo leemos ahora, ninguno de esos autores escribiría de los temas que más nos preocupan en torno al coronavirus: las nuevas formas de trabajar, el desempleo masivo, la infodemia, la crisis de las instituciones educativas, el increíble empuje de la economía digital y los servicios de paquetería y reparto, el tele-gobierno de las conferencias diarias, la exacerbación de la vulnerabilidad de las minorías y un larguísimo etcétera.

Pues bien, Sopa de Wuhan reflejaría un impulso del escribir por ganar la palabra y del pensar desde una mirada de cuello de botella con toda la confianza que brinda el conocerse como filósofo consolidado. Lamentablemente, Sopa de Wuhan contribuiría más a la desinformación y paranoia que a una reflexión cautelosa que merece un fenómeno en su mero punto de ebullición.

Abril, mayo y junio de 2020 vería la emergencia de millones y millones de investigaciones, artículos, notas periodísticas y, ahora sí, reflexiones sobre el tema de COVID-19. A este día, se pueden encontrar 6,700 mil millones de entradas sobre COVID-19 en Google. Al 28 de marzo, solo se encontraban 622 millones, y para el 26 de febrero, poquito más de la mitad de eso, 381 millones. La pandemia ha cambiado tan drásticamente las circunstancias globales, que lo más probable es que reflexionaremos sobre este fenómeno décadas y décadas por venir.

Y ya existen esfuerzos muy destacables que han abonado a la discusión filosófica sobre la vida cotidiana en tiempos de pandemia. Un grupo de egresados de la carrera de Filosofía de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California publicó de manera independiente un ebook breve, en formato PDF, titulado Compilaciones filosóficas desde la frontera: Nueva normalidad y vida digital. En él escriben Erick Sepúlveda, Alejandra Córdova, Javier Alejo, Lucas Seamanduras, Evelyn Huerta, Alan Osuna y Alonso González.

Portada de Arnulfo León

Erick Sepúlveda, en su texto “El líquido de la rodilla o De las teorías de conspiración”, explica el papel que las teorías de conspiración han tenido en las consciencias de los conspiranoicos. Señala cómo la creencia en estas teorías actúa como un bálsamo para la incertidumbre al mismo tiempo que valida la desconfianza en las autoridades y concede, ya casi como beneficio añadido, una sensación de superioridad intelectual.

Javier Alejo, en “Plataforma, Nihilismo virtual y Nueva normalidad”, discute cómo la crisis económica y las dinámicas de la nueva normalidad nos ha acercado mucho más a las plataformas digitales, tanto para comprar y vender como para hacer un completo reflejo de nuestra vida pública en nuestras redes sociales-espejos.

En un texto muy divertido desde su título, “Garnachización Espontánea: lo que la época coronavírica se llevó”, Lucas Seamanduras compara la economía del tránsito en torno a los puesto de garnachas en la Ciudad de México con la economía del tránsito en torno al eje fronterizo de Tijuana. Ante la Jornada de Sana Distancia y posteriormente la “Nueva Normalidad”, plantea que la economía del tránsito está siendo desplazada por la gig economy como modelo imperante.

Los anteriores son solo algunos ejemplos de los textos que encontrarán en esta compilación. Necroperiodismo, la romantización del aislamiento, biopoder y los nuevos regímenes de vigilancia son otros de los temas desarrollados a lo largo de sus páginas.

Si bien el papel de la filosofía suele pasar desapercibido de la conciencia colectiva ante las crisis económicas y sanitarias, las circunstancias de la pandemia han producido cambios tan significativos y precipitados en nuestras formas de vida que exige nuevos paradigmas para pensar nuestra nueva realidad. La filosofía es precisamente la herramienta y la disciplina desde la cual hacerlo. Ante la pandemia paralela a la del COVID-19 de la infodemia, las teorías de conspiración y la ansiedad por lo que nos depara el mundo de mañana, el llamado a crear filosofía no podría ser más oportuno.

Publicado por Liliana Lanz

Doctora en Ciencias Sociales, maestra en Lingüística aplicada y docente con experiencia de más de 15 años. Mis temas de interés son el bilingüismo, el análisis de discurso y la mercantilización del lenguaje. Me identifico como feminista, translingüe y madre contestataria.

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