Cinta “500 días con ella”, un reflejo de las relaciones juveniles

Emiliano Vidal Tavera
emilianovidalt@gmail.com

Hace dos años, mientras observaba las actualizaciones de mi muro de Facebook, descubrí una imagen que citaba correctamente un fragmento de la película producida por el director Marc Webb en el año 2009, “500 días con ella”, la cual trata acerca de la relación afectuosa entre dos chicos, Tom Hansen y Summer Finn, interpretados por los actores Joseph Gordon y Zooey Deschanel, respectivamente. La trama que se nos presenta es simple en primera instancia: Tom es un arquitecto que pasa sus días trabajando en una tienda de tarjetas de felicitación debido a su falta de oportunidades laborales. En un día rutinario conoce a Summer, una chica que empieza a trabajar como asistente de su jefe. El interés surge y con ello un aire de confusión, desesperación y felicidad en torno a los dos personajes. Toda la narración de la película se desarrolla desde la perspectiva de Tom, quien empieza a analizar el momento en el que las cosas empezaron a salir mal con Summer, después de que su corta “relación sentimental” terminara.

La primera vez que la mayoría vimos la película, pensamos directamente que la responsable y la “villana” de la trama no era nadie más que el personaje de Summer, ¿verdad? Esto se percibe así porque, durante toda la cinta, la historia se narra desde el punto de vista de Tom. Todos los escenarios, ambientes físicos y psicológicos están siendo demostrados desde la perspectiva del chico y nunca nos documentan cómo Summer se siente al respecto con su relación ni nos dan un trasfondo de la evolución del personaje en relación a los 500 días en que ellos conviven, a como sí sucede con el personaje masculino.

He tenido la oportunidad de observar que gran parte de mis conocidos sostienen firmemente el argumento de que la chica era la villana de la película alegando incluso como tesis clara a su análisis preliminar la idea de que en esta etapa de juventud en la que muchos estamos viviendo por lo menos debemos conocer y enamorarnos de una Summer en algún punto de nuestra vida. Después de meses de formular mi propia postura al respecto, he establecido que el efecto de esta idea es el resultado, no del desinterés de las mujeres hacia el sexo masculino, sino de la inmadurez que muchos varones pueden demostrar en el proceso de la construcción de vínculos amorosos.

¿De qué manera sucede esto? Muy sencillo; vamos a demostrarlo juntos analizando la actitud de Tom durante la película. Uno de los primeros problemas que notamos al comienzo de la cinta es que el chico se mantiene en una manía constante de idealizar a la mujer de sus sueños, y esto lo observamos incluso cuando empieza a convivir con Summer, ya que Tom nunca se toma la oportunidad de conocerla totalmente. Los hechos empiezan a transcurrir en un paralelismo de sus anhelos y sueños, ignorando por completo la idea de conocer a la chica de forma íntegra y nunca tomando en cuenta su opinión o necesidades en esos meses en los que ellos conviven.


La mente es un arma tan poderosa que nos permite en muchas ocasiones imaginar escenarios en donde gozamos de una felicidad eterna; idealizamos a personas y esperamos con ansias encontrar aspectos así en el mundo real. Cuando conocemos a alguien es común que al principio tengamos una idea previa sobre la actitud de dicha persona, es así que la mayorías de las veces nos decidimos a acercarnos a algunas, pues la curiosidad es la herramienta con la que el ser humano descubre y experimenta. Lo mejor de conocer a una persona empieza cuando nos desprendemos de esa idea o expectativa que teníamos acerca de ella y empezamos a entender la razón de por qué tiene días tristes o felices, pues comprendemos que lo mejor de interactuar con personas reales es que aprendemos más sobre nosotros mismos y vivimos en una suerte de imprevistos capaces de sorprendernos todos los días con algo nuevo. Tom convivió con Summer desde una aproximación superficial, olvidando por completo la idea de experimentar sus actitudes y los escenarios espirituales que ella podía ofrecer.

Uno de los motivos por los cuales el protagonista empieza a idealizarla como ser perfecto es la influencia cinematográfica que él experimenta desde muy pequeño, pues al inicio de la película se nos dice que la razón por la cual Tom vive en ese ambiente de estereotipos en relación al amor es por una errónea enseñanza que obtuvo después de ver la película del “Graduado”, drama de 1967 que demuestra firmemente que las acciones realizadas por un impulso de inconsciencia en la vida pueden generar arrepentimiento e incertidumbre en nuestros actos futuros. Tom no pone la suficiente atención a la escena final de ese filme y termina creyendo ciegamente en la idea de que los finales felices siempre existirán en el mundo real y que los sentimientos negativos como la duda y melancolía no tienen lugar en nuestra vida debido a que todo está destinado a ser, siempre que se hable del amor.

¿Cuántos de nosotros no hemos pasado por lo anterior? En gran parte de nuestra juventud hemos crecido con romances de televisión y cine, observando obras como “Love Rosie”, “El diario de una pasión”, “Big fish”, o incluso leyendo otras realizadas en siglos pasados como Orgullo y prejuicio”, “El amor en los tiempos de cólera”, “Rayuela”, entre muchas más, en las que frecuentemente nos tratan de transmitir la idea de que toda nuestra vida está dirigida por una fuerza capaz de emparejar y agrupar a dos personas que pudieran o no tener cosas en común, con el fin de conocerse y crear un vínculo amoroso que los llevará a un final feliz a corto o mediano plazo. Nos intentan dar a entender que nuestras acciones están orientadas gracias al famoso “destino”.

¿Qué es el destino? Muchos suelen describirlo como un motor inmóvil y otros como parte de una escritura divina que está dispuesta para encontrar a nuestra “media naranja”. Sinceramente, desde mi punto de vista, considero que el destino es un concepto creado a partir de la idea de romantizar las coincidencias terrenales que el hombre experimenta a lo largo de su vida, pues no hay nada más ideal para los romances juveniles que decir “estamos destinados a estar juntos” o “estábamos destinados a encontrarnos”. En la vida nada está escrito, por lo que, en cuestión a nuestra formación amorosa, todo está construido a partir de simples coincidencias. No por encontrar a una persona con gustos musicales similares a ti, en una tarde de lluvia en la terminal de camiones más cercana a tu escuela, significa que están destinados a conocerse o que ambos deben estar juntos sin importar nada. Recordemos que en el estudio del desarrollo humano, el destino se compone de tres aspectos muy importantes: el contexto, la herencia y la actitud, por lo que, en el desenlace de la vida, dependes tan sólo de tus propias acciones para guiarte al “final feliz” que tanto anhelas en tu interior.


El último punto se encuentra dirigido al término de la “media naranja”, el cual es un concepto que desde chicos se nos ha vendido como la idea de buscar a una pareja con el fin de complementarse uno al otro, algo que en mi perspectiva es muy erróneo. No complementes o seas el medio faltante para formar el entero. Ayuda a crecer, experimentar y aprender de los aspectos positivos de ambos, pues, ante todo, hay que reconocer que no hay persona que muera de soltería y que el primer paso para ser amado por otros es empezar por uno mismo sin depender de nadie más. Nadie te complementa, tú lo haces desde el primer momento en que aceptas lo mucho que vales. Tom desde el primer instante en que empieza su romance con Summer la ve como una persona esencial para su felicidad diaria e incluso llega a pensar que sin ella él no podría hacer y ser nada en el mundo. Esta idea lo hace cegarse en muchas de las situaciones en la que la chica le deja en claro que no busca nada serio y que no está interesada en una relación, justificando dentro de su mente que ella es la persona a la que tanto había esperado y que depende de ella para continuar su día a día.

Considero que al entender erróneamente el mensaje de esta película estamos viviendo la misma experiencia que Tom vivió con el “Graduado”, ya que en nuestro papel de adolescentes optamos por usar a la televisión, el cine y los libros de romance como únicos referentes para aprender acerca de las relaciones amorosas, el sexo o incluso el simple concepto del amor debido a la falta de fuentes para informarnos más a fondo sobre estos temas, generando numerosos anhelos, sueños y expectativas que contrastan negativamente con la realidad que vivimos día a día en el mundo. Los relatos de amor presentados en estas historias son ficción debido a que no buscan enseñar, sino ilusionar.


Mi conclusión con respecto a la trama de 500 días con ella” es que ni en la película como en la vida real existen un villano y una víctima en el amor, pues uno debe decidir en dónde y cuándo quedarse en los diferentes casos que la vida nos presente a lo largo de los años.

Hay que tener algo muy en claro: uno de los costos de las relaciones afectivas y del desarrollo dentro de una sociedad es que estamos expuestos a imprevistos que pueden cambiar nuestro camino en cualquier momento. Debemos comprender que durante gran parte de nuestro crecimiento como personas vamos a conocer a decenas de individuos, los cuales van a compartir muchas cosas en común con nosotros y que tan sólo serán un peldaño en el escalón que nos lleve hacia la madurez y el autorreconocimiento que tanto nos espera en un futuro.

No trates de hacer mimesis de los romances más famosos de los medios de comunicación, crea tus propias historias y tramas sobre lo que para ti es el concepto del amor, ya que el primer paso para encontrar una definición adecuada sobre este término es empezando a observar dentro de nosotros mismos y hacernos valer por lo que somos capaces de generar y compartir por este sentimiento.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria y universidad pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Publicado por emilianovita

¡Hola, qué tal! Mi nombre es Emiliano Vidal Tavera, soy un chico que disfruta de su tiempo libre escribiendo textos acerca de los múltiples problemas sociales que sufre mi comunidad actualmente. Espero conseguir una gran experiencia de la mano de ésta página y utilizarla como herramienta en el campo profesional al que quiero dedicarme, la historia. Soy amante de la literatura latinoamericana, teniendo como escritores favoritos a Gabriel García Márquez y Octavio Paz, referentes de la cultura popular con sus obras "El amor en los tiempos del cólera" y "El laberinto de la soledad" respectivamente. De igual manera, me considero un recurrente consumidor de la poesía que estos autores producieron en el siglo XX, época que albergó de forma paralela los nombres de otras figuras como Julio Cortázar y Gabriela Mistral. Espero tener un futuro sólido y fructoso en el mundo de las letras y la oratoria, por lo que les invito a seguir este viaje que presentará mi evolución en compañía de mis ideas y textos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: