La UNESCO vs la desinformación

Francisco J García
Lic. en Arquitectura, maestrante en Cultura escrita y podcaster
fcogarcia@msn.com

Para platicarles del tema, me voy a regresar al año de 1996 cuando, junto con otros compañeros, hice un viaje a la ciudad de Barcelona, España. Nosotros íbamos a un Congreso de Arquitectura y uno de nuestros maestros nos sugirió que solicitáramos en la Universidad de San Diego, California, la credencial de estudiante por la UNESCO. “Esa credencial les va a servir de mucho: seguridad y descuentos a museos, galerías, espectáculos, etc.” Esa fue la primera vez que yo escuché de la organización.

¿Qué es la UNESCO/OUNESK? Es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura; un organismo especializado de las Naciones Unidas que se dedica a instruir a la sociedad en una gestión más eficaz de su propio desarrollo, a través de los recursos naturales y los valores culturales, con la finalidad de modernizar y tener progreso en el mundo, sin perder la identidad cultural. Es una organización pacifista que tiene como principal objetivo el apoyo a la alfabetización. La UNESCO promociona la libre circulación de ideas por diferentes medios audiovisuales, fomenta la libertad e independencia de prensa con diferentes programas. A lo largo de este texto hablaré sobre la postura de la UNESCO ante la desinformación. Como subtemas examinaré qué está haciendo, cómo maneja la información y qué está sucediendo en México. Considero que estos temas cobran relevancia a raíz de que últimamente sale a relumbrar más el tema que se conoce como las como fake news, las cuales se pueden definir como informaciones falsas, divulgadas por los medios tradicionales y las redes sociales, cuya finalidad es engañar o manipular al público para lograr objetivos que responden a intereses particulares.

Desinformación y la UNESCO

La “desinformación”, como concepto, proviene de la traducción literal del término ruso dezinformatsia, empleado por los soviéticos en los años veinte para referirse a las campañas de “intoxicación” que, según ellos, lanzaban los países capitalistas. (Burgueño, 2018) Aunque la desinformación existe desde tiempos muchísimo más remotos, esta ha sido un recurso útil para cualquier círculo de poder que busca cumplir un objetivo sobre la conciencia colectiva.

Tomando como ejemplo la pandemia del COVID 19, se dice que la “desinformación” está, de alguna manera, alimentando a la pandemia. “Nuestro enemigo es también el creciente aumento de la desinformación” (UNESCO, 2020a), así lo dijo el Secretario General de las Naciones Unidas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado a la “desinformación” como una segunda pandemia. Existe una sobreabundancia de información, algunas veces precisa, otras no; eso hace más difícil que la sociedad confíe en las recomendaciones e instrucciones institucionales cuando es necesario.

La UNESCO ha dado a conocer su postura ante la “desinformación” con varios “policy briefs”, informes políticos por su traducción literal, ya que, con el volumen y velocidad con la que circula la información falsa dentro de la “infodemia”, se produce también una “desinfodemia” peligrosa, de información falsa, errónea y a veces malintencionada. Mientras que la información debe fortalecer y educar, la “desinformación” perjudica, al poner vidas en peligro, y conduce a la confusión y al desacuerdo. La UNESCO menciona que es difícil mantener estadísticas de la “desinformación” por sus alcances y su rápida difusión, pero es posible manejar cifras aproximadas. Por ejemplo:

Sobre la base de un análisis de aprendizaje automático (machine learning) de 112 millones de posteos públicos realizados en 64 idiomas en distintas redes sociales, todos relacionados con la pandemia del COVID-19, los investigadores de la Fundación Bruno Kessler detectaron que un 40% de los mensajes provenían de fuentes poco fiables.

UNESCO, 2020
Photo by Andrea Piacquadio on Pexels.com

La UNESCO en México

Los anteriores son algunos de los puntos que la UNESCO ha estado estudiando y publicando en sus informes políticos, para ello también hace un gran énfasis en el gremio del periodismo, el cual se ha visto afectado con más restricciones y mayores riesgos, incluso con la supresión de su derecho a la libre expresión. La UNESCO ha tomado varias medidas en medio de esta crisis para defender el periodismo de calidad. Por otra parte, también se ha reconocido al periodismo como un elemento esencial para la sociedad, en el presente y futuro de la comunicación. “La necesidad de garantizar la seguridad de periodistas también ha sido enfatizada, por varios grupos independientes tales como el Grupo de Amigos sobre Seguridad de Periodistas en Nueva York, Ginebra, Viena y Paris”(UNESCO, 2020).

En México la UNESCO ayuda con estrategias a las áreas locales al actuar como conexión especializada en asistencia técnica entre los diferentes poderes de gobierno, las instituciones, las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades y actores sociales protagonistas, creando un círculo que ayude al bienestar social, una tarea difícil pero no imposible.

Por otro lado, en su página principal, UNESCO México tiene un plan de acciones ante la emergencia sanitaria del COVID-19. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en un podcast de nombre “Voz de la Diversidad”. Los siguientes son algunos episodios que se encuentran de forma gratuita en la página. En promedio duran 10 minutos cada uno y se pueden encontrar en este link:

  • Diplomacia científica y para la salud, por Marga Gual Soler.
  • Bioética y COVID 19 por Jennifer Hincapie Sánchez.
  • COVID 19 y Pueblos Indígenas, por Irma Pineda Yodo.

 “La UNESCO se compromete a apoyar a los gobiernos para el aprendizaje a distancia, la ayuda científica, el apoyo a los diferentes canales de información y para que, juntos, compartamos conocimiento, más que este virus” (UNESCO, 2020b).

No te pierdas este podcast.

Medidas para combatir la desinformación

Las motivaciones para la desinformación son diversas. Pueden ser fines económicos o políticos, para culpar a terceros o polarizar a las personas. La desinformación implicada puede ser compartida por individuos, grupos o diferentes medios de comunicación. En varias ocasiones la “desinfodemia” encubre falsedades entre informaciones veraces y se disfraza en formatos familiares.

Gran parte de la responsabilidad también está en la sociedad, en el qué, cómo y dónde leen la información. Recientemente, la Secretaría de Cultura (2020) publicó unas recomendaciones sobre qué observar y a qué prestarle atención para identificar si lo que se lee es una noticia falsa. Esta dice que las noticias falsas se caracterizan por:

  1. Estar publicadas en medios de poco prestigio.
  2. Ser anónimas.
  3. No mencionar fuentes de información.
  4. A veces, el tema del titular, el contenido y las imágenes no concuerdan.
  5. Apelar a prejuicios y buscar mover sentimientos como odio racial o de clase, alarma social, individualismo, etc.
  6. Tener formatos descuidados o inusuales.
  7. Imitar el formato/nombre de otros medios más conocidos.

Si una fuente de consulta cuenta con algunas de estas características, lo más recomendable es, primero, evitar compartir su contenido con otras personas, y segundo, validar la información en alguna otra fuente de mayor credibilidad.

Conclusiones

La UNESCO ha intensificado sus esfuerzos por proporcionar apoyo a la población con información de calidad, actualizada por diferentes medios de comunicación. Están muy conscientes de que, como respuesta a esta crisis, se tiene que reforzar el trabajo para controlar la velocidad con la que se distribuye la “desinformación” o las fake news. Por lo tanto, es muy importante, como lectores, buscar información con fundamentos, de instituciones con alto nivel de credibilidad y periodismo profesional, en la cobertura de diferentes temas. No olviden que la información debe fortalecer y educar, mientras que la desinformación perjudica al poner vidas en peligro, conduce a la confusión y al desacuerdo y afecta la toma de decisiones.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Bibliografía

Burgueño, J. M. (2018, 25 mayo). Fake news, un fenómeno nuevo con siglos de historia. Telos-Fundación telefónica. https://telos.fundaciontelefonica.com/fake-news-fenomeno-nuevo-siglos-historia/

Secretaría de Cultura (2020, 8 diciembre). ¿Sabes cómo identificar una paparrucha? [Publicación de estado] Facebook. https://www.facebook.com/SecretariaCulturaMx/photos/a.419847938104701/3481241955298602/

UNESCO. (2020a, Mayo 3). Periodismo, libertad de prensa y COVID-19. https://en.unesco.org/sites/default/files/unesco_covid_brief_es.pdf

UNESCO (2020b, 8 marzo). Acciones ante la emergencia sanitaria. https://es.unesco.org/mexicoreune. https://es.unesco.org/mexicoreune

Publicado por Liliana Lanz

Doctora en Ciencias Sociales, maestra en Lingüística aplicada y docente con experiencia de más de 15 años. Mis temas de interés son el bilingüismo, el análisis de discurso y la mercantilización del lenguaje. Me identifico como feminista, translingüe y madre contestataria.

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