La lengua kiliwa en la última década

Catherine M. Diarte Cruz
Estudiante de la Licenciatura en Traducción,
en la Universidad Autónoma de Baja California
catherine.diarte@uabc.edu.mx

En 2010, acorde al Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI, 2010), habían 5 hablantes de la lengua kiliwa. Actualmente, sólo 3 personas mantienen viva su lengua (Cruz Aguirre, 2019). 

En este texto se dará un breve repaso de los acontecimientos de la última década con el fin de reflexionar y concientizar sobre el estado de la lengua kiliwa. Empezaré por revisar algunos antecedentes para arrojar mayor luz sobre lo que ha originado la situación actual. 

La lengua kiliwa es parte de la familia lingüística de las lenguas amerindias cochimí-yumana. Se estima que hace aproximadamente 3 mil años llegaron a la península de California grupos étnicos migrantes, provenientes del sur de Estados Unidos (Del Río, 1998) y ascendientes de las diferentes comunidades indígenas actuales del estado, entre ellas los kiliwas. Pero a la llegada de los misioneros en 1697, el pueblo kiliwa —al igual que los demás pueblos indígenas del estado— fueron reprimidos y limitados en diversos territorios, cerca de las misiones. Los kiliwas fueron entonces obligado a asentarse en las faldas de San Pedro Mártir, Ensenada (Mixco, 1996). Este despojo de territorios sería el comienzo de una historia de abusos, originando el peligro de la pérdida de su lengua. 

En 1970, a causa de la negligencia del gobierno federal, los kiliwas fueron privados de más territorios suyos en Arroyo de León (Garduño, 2015), los cuales pasaron a ser propiedad del ejido El Tepi y del hotel Mike’s Sky Ranch. Este hotel se apropió de uno de los escasos arroyos dentro del área, negándoles aquel acceso al agua. 

Tras soportar muchos abusos por la constante indiferencia de las autoridades, Elías Espinoza, jefe kiliwa, declaró un pacto etnocida (Heras, 2006) en donde la comunidad se comprometía a no tener hijos, no transmitir ni difundir su lengua y a convertirse en los últimos kiliwas existentes. Esto lo hizo como un último grito de desesperación, esperando apelar a la conciencia y simpatía ciudadana para exigir atención por parte del gobierno. Sin embargo, no funcionó: “… el gobernador Eugenio Elorduy se sorprendió al enterarse del pacto de muerte de los kiliwas y dijo no tener comentarios al respecto” (Heras, 2006, P. 1). 

El despojo más reciente se trató de una planta eólica de la CFE. Durante dos décadas los pobladores se negaron—inicialmente, el contrato buscaba tomar casi todo el territorio kiliwa—, hasta que en 2017 la concesión del territorio fue reducida y se incluyó una renta trimestral (Martínez y Cuéllar, 2017). 

Everardo Garduño escribe: 

El impacto que producía en mí la imagen de aquel desolado paraje me hacía imposible conceder que en efecto, ese era un ejido. En esa ocasión en Arroyo de León no vi más de 15 personas habitando los humildes caseríos extremadamente dispersos; estas son viviendas que tienen la tradicional forma de enramada con techo de tule a dos aguas. Según me informaron,  empezaron a gozar hasta hace poco de electricidad y agua distribuida del aguaje conocido como, El Cuatro. En esta comunidad no hay escuelas, sólo cuentan con una en construcción financiada por la Comisión Nacional Forestal (Conafor), y que ocupan como escuela. Tampoco hay clínicas de salud, únicamente está el servicio de la Caravana de la Salud (ssa) que los visita periódicamente. 

(Garduño, 2015, p. 82)

Con la escasez de servicios básicos y el constante expolio de sus tierras a través de la historia, los kiliwas han sido conducidos a abandonar su comunidad en un intento de sobrevivir buscando mejores oportunidades de vida en otros lugares, ya sea dentro del territorio nacional o fuera de él —comúnmente en EE.UU—. Sin embargo, al salir de su círculo étnico, se enfrentan a una de las problemáticas más frecuentes: la discriminación étnico-racial. 

De acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), la discriminación es «una práctica cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo»(s.f.); entiéndase esto como la desigualdad que existe entre diferentes grupos de personas por poseer o carecer ciertas características sociales o económicas. Este fenómeno provoca que indígenas como los kiliwas se sientan temerosos de mostrar su origen por miedo a ser negados de diferentes oportunidades, ya sea laborales, educativas o sociales. Por lo que, para evitar esto, le dan la espalda a su propia cultura, cortando raíces y apegándose al español y/o al inglés, ya que su dominio les garantiza una mejor vida, pero ocasionando a su vez la minusvaloración a su propia lengua. Para evitar que sus hijos sufran lo mismo deciden no transmitirles su lengua y cultura, aunque de esta manera vayan perdiendo registro de la misma, y olvidándose de ella. 

En 2013, el jefe de la Unidad Regional Tijuana de Culturas Populares, Armando Estrada Lázaro comentó que en Baja California “muchos prefieren no hablar su lengua, es preferible aprender a hablar español o inglés, porque eso significa acceder al mercado laboral” (CONAPRED) e invitó a la población y a las autoridades a reflexionar para tomar cartas en el asunto. Sin embargo, aún en 2018 Fulgencio Cruz Pablo, presidente del Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Encuentro Intercultural de Baja California, asegura que la discriminación hacia los indígenas en Baja California sigue (García, 2018), por lo que podemos observar que en ese intervalo de 5 años realmente no se logró mucho. Con esto, al no atenderse esta problemática, la amenaza sobre las comunidades indígenas continúa y el miedo a hablar su propia lengua también. 

El 30 de abril de 2019, a los 93 años de edad, Hipólita Espinoza Higuera, una de las principales expositoras de la comunidad kiliwa, falleció (Cruz Aguirre, 2019). Su muerte significó una gran pérdida para la comunidad, al haber sido una de las principales activistas de su pueblo y una figura de gran respeto. Ahora sólo quedan 3 hablantes nativos del kiliwa. Estas últimas voces son: Leonor Farlow Espinoza, Leandro Maytorel Espinoza y Eusebio Álvarez Espinoza.

La última mujer hablante del kiliwa, Leonor Farlow, ha hecho grandes esfuerzos por el fomento de su cultura, y ha sido merecedora del Premio Nacional en Artes y Tradiciones Populares (Estrada Ramírez, 2018) por su constante lucha en pro de la conservación de su lengua y su comunidad. Tras ganar el premio, asegura «mientras viva, estoy dispuesta a enseñar» (S/N., 2018, p. 1). 

Estando comprometida en el rescate de su cultura, y con ayuda de Arnulfo Estrada Ramírez, creó un diccionario kiliwa con el fin de definir y rescatar su cultura, además de llevar un registro de esta. Dicho diccionario, titulado Diccionario práctico de la lengua kiliwa, contiene la breve historia de los kiliwa, una breve explicación de la gramática de la lengua e ilustraciones para facilitar la comprensión de cada palabra, como se puede apreciar en la siguiente figura. Al final del texto se puede encontrar un listado de vocabulario para una consulta más rápida. Lo puedes descargar aquí.

Ilustración que acompaña a la traducción de borrego cimarrón. Extraído del Diccionario práctico de la lengua kiliwa (p. 47), por Estrada Ramírez, 2007. Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. 

El kiliwa es una lengua aglutinante, pues en ella se ligan de 3 a 4 morfemas que son fáciles de separar y tienen significados simples. Siendo la lengua un reflejo de sus hablantes, el diccionario nos permite apreciar los valores de equidad que existen dentro de su comunidad, al señalar que dentro del kiliwa no hay distinción de género, pues se utiliza ñipáa para ambos, y se añade una t al final para transformar la palabra en plural (Estrada Ramírez, 2007). 

Durante siglos, la comunidad kiliwa se ha ido formando tras generaciones de adaptarse al mundo que los rodea. Su identidad, cultura y conocimientos derivan de esta interacción con su entorno, dando origen a su propia manera de concebir y explicar el mundo circundante. Dicho esto, podemos comprender que la lengua es el reflejo de la historia de sus hablantes, por lo que, al ser heridos, la lengua también sufre. Al no atenderse estas amenazas, su calidad de vida y cultura padece las repercusiones, orillándolos al rechazo de su propia identidad, en un intento de refugiarse. Por esto mismo, hay personas que ya no buscan identificarse con su pueblo. Esta es una situación alarmante, estamos hablando de individuos siendo castigados por el mero hecho de ser quienes son. 

México es un país pluricultural, y sus pueblos originarios son la bases de esta identidad. Uno de los mayores orgullos que México presume es la diversidad que los pueblos indígenas aportaron para enriquecer el patrimonio cultural; pero afirmar tal cosa es simplemente apelar a la nostalgia y cegarse ante la indolencia del país hacia sus propios pueblos originarios. Los grandes niveles de racismo y clasismo a través de los años han dejado claro que los indígenas simplemente se presumen, pero no hay interés por ayudarlos, por ver por su bienestar ni favorecer su desarrollo. La pregunta aquí es ¿cuántas voces más deben ser apagadas para que finalmente sean escuchadas? 

En esta década, nos ha quedado muy en claro que, a pesar de los esfuerzos hechos en pro de la recuperación y restauración del kiliwa, mientras los niveles de marginación, la falta de reconocimiento por parte de las autoridades y la exclusión social sigan, su rescate seguirá siendo un desafío y no podrá ser efectivo. Los pueblos y comunidades originarias deben ser reconocidas y protegidas por las entidades federativas, a fin de lograr preservar la integridad de los elementos que constituyen su identidad y lograr garantizar sus derechos, dándoles igualdad de oportunidades al crear vías de participación ciudadana que permitan su desarrollo como comunidad. 

La lengua kiliwa contiene los saberes heredados de sus antepasados —conocimientos, creencias, valores, normas—, quienes hicieron posible su preservación sobreviviendo a las campañas de evangelización entre los pueblos californios, entre las demás cosas ya expuestas anteriormente. Si no se hace algo pronto, presenciaremos cómo los kiliwas se convierten en extraños de su propia lengua. Arrebatarles la voz sería una condena para su identidad, haciendo que caiga en el olvido y arriesgándose a que su lengua sea pronunciada por última vez. 

Esta lengua no está muriendo en paz. Está siendo asesinada.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Referencias bibliográficas. 

CONAPRED. (20 marzo, 2013). Dejan de hablar lengua indígena por discriminación. CONAPRED. https://www.conapred.org.mx/index.php?contenido=noticias&id=3759&id_opcion=231&op= 448 

CONAPRED. (SF). Discriminación e Igualdad. Consultado en https://www.conapred.org.mx/index.php?contenido=pagina&id=84&id_opcion=142&op=142

Cruz Aguirre, J. (1 de mayo, 2019). Muere una de las últimas cuatro hablantes del idioma kiliwa. Proceso. https://www.proceso.com.mx/cultura/2019/5/1/muere-una-de-las-ultimas-cuatro-hablantes-del-idioma-kiliwa-224221.html

Del Río, I. (1998). Conquista y aculturación en la California jesuítica 1697-1768. Instituto de Investigaciones Históricas: UNAM. 

Estrada Ramírez, A. (2007). Diccionario práctico de la lengua kiliwa. Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. 

Estrada Ramírez, A. (29 octubre, 2018). Merecida distinción. El Vigia. https://www.elvigia.net/general/2018/10/29/merecida-distincin-315257.html#:~:text=Leonor %20Farlow%20Espinoza%20obtuvo%20el,promotora%20de%20la%20cultura%20kiliwa&te xt=Leonor%20Farlow%20es%20una%20diestra,y%20collares%20de%20semillas%20silvestr es.&text=Sabe%20reconocer%20plantas%20y%20frutos%20medicinales. 

García, A. (31 mayo, 2018). Sigue discriminación hacia los indígenas. El Sol de Tijuana. https://www.elsoldetijuana.com.mx/local/sigue-discriminacion-hacia-los-indigenas-1727138. html 

Heras, A. (20 noviembre, 2006). Firman kiliwas pacto etnocida ante el desamparo del gobierno panista. La Jornada. https://www.jornada.com.mx/2006/11/21/index.php?section=estados&article=038n1est#:~:te xt=Firman%20kiliwas%20pacto%20etnocida%20ante%20el%20desamparo%20del%20gobie rno%20panista,-Acordaron%20dejar%20de&text=Ensenada%2C%20BC.%2C%2020%20de %20noviembre.&text=Es%20un%20pacto%20de%20muerte,tierras%20y%20la%20indiferen cia%20gubernamental. 

INALI (2010). Indicadores básicos de la agrupación kiliwa, 2010. Consultado en https://site.inali.gob.mx/Micrositios/estadistica_basica/estadisticas2010/pdf/agrupaciones/kili wa.pdf 

Martínez, J. & Cuéllar, M. (5 de diciembre, 2017). Construirán planta eólica en tierras de los quilihuas. La Jornada. https://www.jornada.com.mx/2017/12/05/estados/030n1est

Mixco, M. (1996) Kiliwa del Arroyo León, Baja California. Archivo de Lenguas Indígenas de México: El Colegio de México. 

S/N. (31 diciembre, 2018). Honran a heredera. El Vigia. https://www.elvigia.net/general/2018/12/31/honran-heredera-319152.html

Publicado por Liliana Lanz

Doctora en Ciencias Sociales, maestra en Lingüística aplicada y docente con experiencia de más de 15 años. Mis temas de interés son el bilingüismo, el análisis de discurso y la mercantilización del lenguaje. Me identifico como feminista, translingüe y madre contestataria.

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