Destacada

Habla materna: ¿Hace daño hablar “chiqueado” a los niños?

Por más que alguien se resista a «simplificar» su habla y agudizar su tono de voz frente a un bebé, resulta que estamos biológicamente destinados a hacerlo.
Nadie nos enseñó cómo hablarle a los bebés, pero las madres tenemos la carga genética y biológica necesaria para saber cómo hablarle a nuestros críos y así llevarlos a que aprendan a comunicarse para sobrevivir. Instintivamente le hablamos «chiqueado» a los bebés.

Se le llama habla materna, motherese (maternés en español) o baby talk al habla que los padres o cuidadores dirigen a los bebés y niños pequeños. Esta forma de comunicación se distingue por un tono especialmente agudo y una simplificación gramatical de la lengua caracterizada por la predilección de frases y oraciones cortas, el uso de sustantivos concretos en lugar de abstractos o descripciones complejas, la selección de nombres propios y apelativos sobre pronombres, la formulación frecuente de preguntas breves, etc.

Mediante el motherese, el bebé desde que nace va aprendiendo muchos principios de interacción humana que asentarán las bases para su adquisición del lenguaje. Por ejemplo:

  • El bebé aprende a distinguir cuándo le hablan a él y cuándo no. Sabe que cuando las voces de sus cuidadores se hacen agudas, la interacción está dirigida hacia él y presta más atención.
  • Poco a poco, el bebé empieza a reconocer también lo que son los turnos de habla. Comienza a notar que, después de que se le dirige una cadena de sonidos con una entonación ascendente al final (las preguntas en el español, por ejemplo), se destina un momento de silencio para esperar una reacción de su parte. Así él empieza a entender que existe la expectativa de que él también participe activamente en la interacción.
  • Otra tarea muy importante que lleva a cabo el bebé mediante el motherese es la toma de estadísticas de los sonidos de la lengua de sus cuidadores. Naturalmente, ningún bebe nace sabiendo cuál es la lengua (de las más de 7 mil que existen en el mundo) que está destinado social y geográficamente a aprender. Por eso mismo, el bebé recién nacido es capaz de discernir todos los sonidos de cualquier lengua, pues todavía no está condicionado a preferir unos sonidos sobre otros. El bebé pudiera tener a su mamá hablándole en español, a su papá hablándole en inglés, a su hermano en francés y su niñera en alemán (por poner un ejemplo drástico), y él se dedicaría a tomar estadísticas de cada lengua, y, al poco tiempo, sabría perfectamente identificar cuál es cuál y relacionarla con la persona que la habla. ¿Cómo hacen esto los bebés? Cada vez que alguien les habla, especialmente la mamá, el bebé se fija en cuáles son los sonidos más frecuentes y dónde se encuentran estos en la cadena hablada con base en la entonación y las pausas. A esto se le llama aprendizaje estadístico. Este trabajo lo desarrolla todo el tiempo, desde que nace, de manera que, antes de haber cumplido su primer año, ya reconoce los sonidos de su lengua materna… pero ya no presta atención ni distingue tan fácilmente los sonidos de cualquier otra lengua. Hasta entonces el bebé ya fue predispuesto, socialmente hablando, a preferir la lengua que le es más familiar que cualquier otra.

Disponible para terapias psicológicas en línea.

De esto se deduce que entre más se le hable al niño, mejor estimulación tendrá y más rápido podrá adquirir estos conocimientos.

Algo desaconsejable, sin embargo, es que una misma persona acostumbre a hablarle al bebé en 2 o más lenguas diferentes de manera arbitraria, pues esto dificulta su toma de estadísticas y le evita aprender contextos diferentes de interacción.

Entonces, ¿le hacemos daño a los bebés cuando les hablamos en motherese? No, pero… podría llegar un punto en el que sí.

Tal como estamos biológicamente programados para hablar motherese a los bebés, también lo estamos para ir aumentando la complejidad de nuestro habla según los avances que vaya mostrando el niño en su adquisición de la lengua. De forma inconsciente los adultos adaptan su motherese al habla del niño, y así, juntos, papás e hijos van colaborando en esta proeza que es el aprender a comunicarse e interactuar en sociedad.

Si uno de los cuidadores fallara en este gradual aumento de la complejidad de su habla hacia el niño, a este último le estarán faltando los estímulos apropiados para que siga avanzando en el desarrollo de su lenguaje. Un problema así podría ser notorio a partir de los dos años de edad del niño.

Antes de concluir, quiero hacer una aclaración. El motherese NO consiste en imitar al niño. O sea, si el bebé le dice «tete» a la leche, hablar motherese no es llamarle «tete» a la leche. El bebé produce la palabra «tete» a partir de escuchar frecuentemente la palabra «leche». Si uno le empieza a hablar de «tete», el niño se confunde porque asume que está escuchando una palabra nueva. Si llega a pensar que «tete» y «leche» son sinónimos y formas igualmente aceptables de la palabra, dejará de esforzarse por decir «leche» bien por un «pequeño» malentendido.

El motherese es una gran herramienta, entre muchas otras más no discutidas aquí, de las que se vale el niño para aprender, no solo a hablar, sino a interactuar y vivir en sociedad. Podemos estar tranquilos sabiendo que nuestra forma anormalmente aguda y simplificada de hablarle a nuestros niños no es una excentricidad, sino un mecanismo biológicamente programado que instintivamente usamos para consentir, amar y ayudar a nuestros hijos en su desarrollo.

¿Te interesó este tema? ¿Te gustaría conocer más? ¡Escríbenos! Ansiamos conocer tus opiniones.

aborto análisis de discurso autimo bebés body positivity cine covid-19 crianza Cuentos cuerpos desarrollo profesional desinformación educación espacio urbano estética fan fiction filosofía juventudes lgbtttiqa masculinidades Maternidad Netflix neuropsicología niños películas relaciones amorosas series tecnología tolerancia traducción videojuegos

  1. Según tu opinión las personas se hacen más conscientes de su dignidad humana, de sus derechos, conforme avanza el tiempo.…

  2. Muy bien, pero siento que debería haber más respeto para los que somos ateos y qué nuestras mismas familias no…

¿Y los calzones?

Liliana Lanz Vallejo
lanz.liliana@uabc.edu.mx

—Maaaaaaa ¡¿dónde están mis calzones?! ¿A poco todos están en la lavada?

            Esa mañana Carmelita se tuvo que ir a la escuela sin chones. La vergüenza. Cuando regrese, mi hermano me las va a pagar, pensó. Pero Jorge se declaró inocente y su madre no encontró nada que probara lo contrario.

            —Mijita, disimula. No vayas a estar en la escuela chismorreando que en tu casa la ropa interior desaparece como por arte de magia.

            Al día siguiente, la mamá de Carmelita sorprendió a su comadre Hortensia en el centro comercial comprando paquetes de calzones nuevos para sus hijas… para todas sus hijas.

            —Ya no los hacen como antes, ¿verdad? Los elásticos ceden muy rápido.

            En el parque central, los jóvenes merodeaban sospechosamente. Se reunían en grupitos, confrontándose unos a otros sin querer mucho la cosa.

            —¿Qué? ¿Tú qué?

            —¿Te traes algo con mi hermana?

            —Pos no. ¿Tú qué traes?

            No duraban mucho con la faramalla, se les olvidaba y siempre terminaban jugando chútale.

            Fue hasta que tres amigas faltaron a la fiesta de cumpleaños con alberca de Susana, bajo la misma excusa de que habían perdido su traje de baño, cuando la comunidad entera tuvo por seguro lo que sucedía: alguien se había estado robando la ropa interior de las chicas de Ensenada.

            Las amas de casa estaban alarmadísimas, les habían quitado su sospecha tranquilizadora de que tal vez… tal vez sus hijos, o los amigos de sus hijos gozaban de travesuras “inocentes”.

No, no, no, nada de eso. ¡Un intruso había estado entrando en sus casas! ¡Mínimo una noche al mes! ¡Las cosas que podrían pasar! El escándalo, la histeria, el shock. Los padres, ni se diga.

            En el pueblo con aspiraciones de urbe, las muchachas compraban paquetes extras de calzones para esconderlos del Calzonero. Algunas, en la noche de Navidad, dejaron calzones colgando de la chimenea para ver si seguían ahí la mañana siguiente.

            —Escuché que lo vieron corriendo por la Ruíz.

            —Yo supe que Yolanda lo descubrió en el patio de su casa, sumergido en su canasta de ropa sucia.

            Meses después, la celebridad anónima aparecería en los periódicos locales: «El Calzonero es arrestado». La nota: Una persecución de película, dos policías lastimados, una inyección de anestesia, y un joven delgado, de estatura media, que dio un paseo express por la delegación para terminar como residente en un hospital psiquiátrico.           

Hasta la fecha, más de treinta años después del incidente, las psicólogas, psiquiatras y enfermeras del hospital deben ingeniárselas de vez en cuando para disimular que, bajo sus uniformes, no llevan calzones.

No quiero ser un hombre, mamá

Carlos Palacios Espinoza
Estudiante de Filosofía
en la Universidad Autónoma de Baja California
palacios.carlos@uabc.edu.mx

Que te quite lo muchacha
y te enseñe los registros de una barba al ras.
Y cosas más simples
como doblar el papel higiénico
para limpiarte adecuadamente la joven soledad del culo.

A. E. Quintero

Siempre me han dicho que tengo que hacerle caso en todo a mi padre a pesar de que sea evidentemente un imbécil. Se escucha desde tiempos inmemorables, incluso Dios lo dice en la biblia, (mira, qué conveniente): debemos respetar por sobre todo al padre y, además, debemos imitarlo, aprender de él, ser como él. Es evidente que la idea misma de esto es peligroso: es un arma ideológica. Ser un ignorante, tener tendencias machistas, misóginas, homofóbicas, conservadoras, autoritarias e intolerantes y tener la posibilidad de enseñarle estas cosas a alguien para replicar todo lo que actualmente está mal.  ¿No es cuestionable la figura del padre como un modelo digno de imitar? ¿No es dudoso que un padre sea un verdadero ejemplo de cómo se debe comportar un hombre ante las mujeres, la sociedad y otros hombres? 

Es muy fácil aceptar todo tipo de ideología y comportamientos tóxicos viniendo de alguien que dice ser tu padre. Desde niños nos enseñan que la figura del patriarca es el centro de la familia, es la base, es la raíz, es el núcleo de donde tú te sostienes. Sin él quedaríamos desamparados, es él quien nos protege, es él quien nos da de comer, es él quien tiene el mejor consejo, quien nos educa, es el más fuerte. La figura del padre adoctrinador es peligrosa. Debemos, por tanto, ser críticos ante la figura del padre como buen modelo del cual aprender. 

Hablo de mi experiencia y de los casos que he conocido de chicos que crecen con padres ignorantes y de tendencias machistas, misóginas, homofóbicas, fascistas, conservadoras e intolerantes. (Me refiero únicamente a los hombres, entendiendo que hay madres con las mismas tendencias, pero aquí hablo estrictamente de la toxicidad masculina de los padres). No es su culpa, claro. Esto se trata de una herencia cancerígena que se ha ido extendiendo desde el comienzo de la sociedad. 

La ignorancia de los padres es un rasgo latente que pesa sobre su manera de ver el mundo y de educar a sus hijos. Además de la ignorancia, la única educación que suelen tener es una fundada en valores patriarcales y machistas. Esto no solo es un rasgo de familias de escasos recursos o de pueblos donde la posibilidad de educarse es limitada, sino también de las familias con padres universitarios, porque el conocimiento, en general, no sobrepasa la cultura machista que lo permea en todas las clases sociales.

Es así como nuestros padres fueron educados a golpes, sin llorar, “con huevos”, sin enseñarles nada  de los valores sociales de la equidad, la empatía y la solidaridad. Recordando a Robert Kasandjian cuando escribe,

La  construcción  patriarcal  de  la  masculinidad   es  algo  que  nos  desguaza  por  dentro.  Nos condiciona  para  rechazar  las  respuestas  genuinas  al dolor  que  nosotros  mismos  experimentamos  y  al  dolor que  sufren  las  personas  de  nuestro  entorno,

Kazandjian, 2017, pág. 18

somos condicionados por padres que son incapaces de reconocer esas expresiones de dolor. Son padres que continúan arrastrando la quimera frustrada de los abuelos, de quienes quisieron ser, cada cual queriendo moldear al hijo a su imagen y semejanza. Y es en la actualidad donde nos damos cuenta de que la mayoría de esos ejemplos hoy son anacrónicos, dañinos para nosotros y la sociedad.  La ignorancia de nuestros padres se devela al ser intolerantes con lo que ameritan y exigen los tiempos, al no poder soportar que su ideología ya no es funcional y que todo aquello en lo que creyeron hoy es una sarta de incopelurias.

Es así. No podemos aceptar sin juzgar todo de aquel hombre que dice ser nuestro padre. Es menester que pongamos en duda todo cuanto digan. No solo por ser hombres, sino porque es evidente que son personas carentes de reflexión, de crítica y de certeza. Cientos de veces he escuchado a amigos decir que aprendieron determinados comportamientos tóxicos de su papá. Mi papá me enseñó a tomar; mi papá me dijo que, si no demuestro mi fuerza sobre otros, no seré hombre; mi papi me dijo que así se trata a las mujeres; mi papi me dijo que no debo llorar, que para ser hombre no tengo que pintarme las uñas o abrazar a mi amigo porque, si no, soy joto; que debo aprender a manejar porque “ni modos que te lleve una vieja”; mi papi me dijo que no me pinte el cabello, que no vea esas películas de viejas, que la filosofía no sirve para nada, que un verdadero hombre trabaja con cosas pesadas. “¿A poco solo te vas a tomar una?”, “¿no ves que esa niña te está viendo?», «¿no tienes huevos?, acércate», “¿estás manco o qué?, regrésale el golpe”, “y no empieces a llorar, que yo tuve un hombre”, “ese niño ni ha de ser mi hijo, es bien puto”.

A menudo he visto que la incapacidad de los padres para educar, por su insondable ignorancia y su insoportable machismo, hace de sus hijos jóvenes inestables, rotos, con ideas equivocadas sobre la mujer, otros hombres y ellos mismos, causando así una capacidad muy sesgada de expresarse. Como afirma  Kali Halloway,

a  los  chicos  se  les  educa  para  eliminar  esas  emociones e  incluso  se  les  inculca  que  su  masculinidad  depende casi  exclusivamente  de  ello.

Halloway, 2017, pág. 35

Por eso escucho morros hablando igual que sus padres y creyendo que todo lo bueno que son, casi siempre futilidades, lo son gracias a que su padre nunca les dio amor. Somos jóvenes con excesos de sesgos, prejuicios y estigmas, aludiendo a una idea de masculinidad lánguida, anacrónica y precaria. 

Y eso no es un llamado irreflexivo a la disidencia contra la familia, ni un mero grito rebelde de juventud. Hay que reivindicar la figura soberana del padre, ser críticos con lo que nos enseñan e ir en contra cuando las enseñanzas sean erradas moralmente. Poco podemos hacer con nuestros padres, adultos de 40 años; muy difícil pueden cambiar de opinión. Somos nosotros, los futuros padres y adultos, quienes reconocemos estos sesgos machistas que debemos abandonar y superar.

Nota del autor: El título es una frase que le dije a mi madre un día en que mi padre nos destruía el alma.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Referencias

Halloway, K. (2017). La masculinidad está matando a los hombres: la construcción del hombre y su desarraigo. En G. K. Rivera, No nacemos machos (pág. 35). México: Ediciones La Social.

Kazandjian, R. (2017). Desempeñar la masculinidad. En G. K. Rivera, No nacemos machos (pág. 18). México: Ediciones la Social.

Quintero, A. E. (2011). Cuenta regresiva. México: Ediciones Era.

La lengua kiliwa en la última década

Catherine M. Diarte Cruz
Estudiante de la Licenciatura en Traducción,
en la Universidad Autónoma de Baja California
catherine.diarte@uabc.edu.mx

En 2010, acorde al Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI, 2010), habían 5 hablantes de la lengua kiliwa. Actualmente, sólo 3 personas mantienen viva su lengua (Cruz Aguirre, 2019). 

En este texto se dará un breve repaso de los acontecimientos de la última década con el fin de reflexionar y concientizar sobre el estado de la lengua kiliwa. Empezaré por revisar algunos antecedentes para arrojar mayor luz sobre lo que ha originado la situación actual. 

La lengua kiliwa es parte de la familia lingüística de las lenguas amerindias cochimí-yumana. Se estima que hace aproximadamente 3 mil años llegaron a la península de California grupos étnicos migrantes, provenientes del sur de Estados Unidos (Del Río, 1998) y ascendientes de las diferentes comunidades indígenas actuales del estado, entre ellas los kiliwas. Pero a la llegada de los misioneros en 1697, el pueblo kiliwa —al igual que los demás pueblos indígenas del estado— fueron reprimidos y limitados en diversos territorios, cerca de las misiones. Los kiliwas fueron entonces obligado a asentarse en las faldas de San Pedro Mártir, Ensenada (Mixco, 1996). Este despojo de territorios sería el comienzo de una historia de abusos, originando el peligro de la pérdida de su lengua. 

En 1970, a causa de la negligencia del gobierno federal, los kiliwas fueron privados de más territorios suyos en Arroyo de León (Garduño, 2015), los cuales pasaron a ser propiedad del ejido El Tepi y del hotel Mike’s Sky Ranch. Este hotel se apropió de uno de los escasos arroyos dentro del área, negándoles aquel acceso al agua. 

Tras soportar muchos abusos por la constante indiferencia de las autoridades, Elías Espinoza, jefe kiliwa, declaró un pacto etnocida (Heras, 2006) en donde la comunidad se comprometía a no tener hijos, no transmitir ni difundir su lengua y a convertirse en los últimos kiliwas existentes. Esto lo hizo como un último grito de desesperación, esperando apelar a la conciencia y simpatía ciudadana para exigir atención por parte del gobierno. Sin embargo, no funcionó: “… el gobernador Eugenio Elorduy se sorprendió al enterarse del pacto de muerte de los kiliwas y dijo no tener comentarios al respecto” (Heras, 2006, P. 1). 

El despojo más reciente se trató de una planta eólica de la CFE. Durante dos décadas los pobladores se negaron—inicialmente, el contrato buscaba tomar casi todo el territorio kiliwa—, hasta que en 2017 la concesión del territorio fue reducida y se incluyó una renta trimestral (Martínez y Cuéllar, 2017). 

Everardo Garduño escribe: 

El impacto que producía en mí la imagen de aquel desolado paraje me hacía imposible conceder que en efecto, ese era un ejido. En esa ocasión en Arroyo de León no vi más de 15 personas habitando los humildes caseríos extremadamente dispersos; estas son viviendas que tienen la tradicional forma de enramada con techo de tule a dos aguas. Según me informaron,  empezaron a gozar hasta hace poco de electricidad y agua distribuida del aguaje conocido como, El Cuatro. En esta comunidad no hay escuelas, sólo cuentan con una en construcción financiada por la Comisión Nacional Forestal (Conafor), y que ocupan como escuela. Tampoco hay clínicas de salud, únicamente está el servicio de la Caravana de la Salud (ssa) que los visita periódicamente. 

(Garduño, 2015, p. 82)

Con la escasez de servicios básicos y el constante expolio de sus tierras a través de la historia, los kiliwas han sido conducidos a abandonar su comunidad en un intento de sobrevivir buscando mejores oportunidades de vida en otros lugares, ya sea dentro del territorio nacional o fuera de él —comúnmente en EE.UU—. Sin embargo, al salir de su círculo étnico, se enfrentan a una de las problemáticas más frecuentes: la discriminación étnico-racial. 

De acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), la discriminación es «una práctica cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo»(s.f.); entiéndase esto como la desigualdad que existe entre diferentes grupos de personas por poseer o carecer ciertas características sociales o económicas. Este fenómeno provoca que indígenas como los kiliwas se sientan temerosos de mostrar su origen por miedo a ser negados de diferentes oportunidades, ya sea laborales, educativas o sociales. Por lo que, para evitar esto, le dan la espalda a su propia cultura, cortando raíces y apegándose al español y/o al inglés, ya que su dominio les garantiza una mejor vida, pero ocasionando a su vez la minusvaloración a su propia lengua. Para evitar que sus hijos sufran lo mismo deciden no transmitirles su lengua y cultura, aunque de esta manera vayan perdiendo registro de la misma, y olvidándose de ella. 

En 2013, el jefe de la Unidad Regional Tijuana de Culturas Populares, Armando Estrada Lázaro comentó que en Baja California “muchos prefieren no hablar su lengua, es preferible aprender a hablar español o inglés, porque eso significa acceder al mercado laboral” (CONAPRED) e invitó a la población y a las autoridades a reflexionar para tomar cartas en el asunto. Sin embargo, aún en 2018 Fulgencio Cruz Pablo, presidente del Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Encuentro Intercultural de Baja California, asegura que la discriminación hacia los indígenas en Baja California sigue (García, 2018), por lo que podemos observar que en ese intervalo de 5 años realmente no se logró mucho. Con esto, al no atenderse esta problemática, la amenaza sobre las comunidades indígenas continúa y el miedo a hablar su propia lengua también. 

El 30 de abril de 2019, a los 93 años de edad, Hipólita Espinoza Higuera, una de las principales expositoras de la comunidad kiliwa, falleció (Cruz Aguirre, 2019). Su muerte significó una gran pérdida para la comunidad, al haber sido una de las principales activistas de su pueblo y una figura de gran respeto. Ahora sólo quedan 3 hablantes nativos del kiliwa. Estas últimas voces son: Leonor Farlow Espinoza, Leandro Maytorel Espinoza y Eusebio Álvarez Espinoza.

La última mujer hablante del kiliwa, Leonor Farlow, ha hecho grandes esfuerzos por el fomento de su cultura, y ha sido merecedora del Premio Nacional en Artes y Tradiciones Populares (Estrada Ramírez, 2018) por su constante lucha en pro de la conservación de su lengua y su comunidad. Tras ganar el premio, asegura «mientras viva, estoy dispuesta a enseñar» (S/N., 2018, p. 1). 

Estando comprometida en el rescate de su cultura, y con ayuda de Arnulfo Estrada Ramírez, creó un diccionario kiliwa con el fin de definir y rescatar su cultura, además de llevar un registro de esta. Dicho diccionario, titulado Diccionario práctico de la lengua kiliwa, contiene la breve historia de los kiliwa, una breve explicación de la gramática de la lengua e ilustraciones para facilitar la comprensión de cada palabra, como se puede apreciar en la siguiente figura. Al final del texto se puede encontrar un listado de vocabulario para una consulta más rápida. Lo puedes descargar aquí.

Ilustración que acompaña a la traducción de borrego cimarrón. Extraído del Diccionario práctico de la lengua kiliwa (p. 47), por Estrada Ramírez, 2007. Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. 

El kiliwa es una lengua aglutinante, pues en ella se ligan de 3 a 4 morfemas que son fáciles de separar y tienen significados simples. Siendo la lengua un reflejo de sus hablantes, el diccionario nos permite apreciar los valores de equidad que existen dentro de su comunidad, al señalar que dentro del kiliwa no hay distinción de género, pues se utiliza ñipáa para ambos, y se añade una t al final para transformar la palabra en plural (Estrada Ramírez, 2007). 

Durante siglos, la comunidad kiliwa se ha ido formando tras generaciones de adaptarse al mundo que los rodea. Su identidad, cultura y conocimientos derivan de esta interacción con su entorno, dando origen a su propia manera de concebir y explicar el mundo circundante. Dicho esto, podemos comprender que la lengua es el reflejo de la historia de sus hablantes, por lo que, al ser heridos, la lengua también sufre. Al no atenderse estas amenazas, su calidad de vida y cultura padece las repercusiones, orillándolos al rechazo de su propia identidad, en un intento de refugiarse. Por esto mismo, hay personas que ya no buscan identificarse con su pueblo. Esta es una situación alarmante, estamos hablando de individuos siendo castigados por el mero hecho de ser quienes son. 

México es un país pluricultural, y sus pueblos originarios son la bases de esta identidad. Uno de los mayores orgullos que México presume es la diversidad que los pueblos indígenas aportaron para enriquecer el patrimonio cultural; pero afirmar tal cosa es simplemente apelar a la nostalgia y cegarse ante la indolencia del país hacia sus propios pueblos originarios. Los grandes niveles de racismo y clasismo a través de los años han dejado claro que los indígenas simplemente se presumen, pero no hay interés por ayudarlos, por ver por su bienestar ni favorecer su desarrollo. La pregunta aquí es ¿cuántas voces más deben ser apagadas para que finalmente sean escuchadas? 

En esta década, nos ha quedado muy en claro que, a pesar de los esfuerzos hechos en pro de la recuperación y restauración del kiliwa, mientras los niveles de marginación, la falta de reconocimiento por parte de las autoridades y la exclusión social sigan, su rescate seguirá siendo un desafío y no podrá ser efectivo. Los pueblos y comunidades originarias deben ser reconocidas y protegidas por las entidades federativas, a fin de lograr preservar la integridad de los elementos que constituyen su identidad y lograr garantizar sus derechos, dándoles igualdad de oportunidades al crear vías de participación ciudadana que permitan su desarrollo como comunidad. 

La lengua kiliwa contiene los saberes heredados de sus antepasados —conocimientos, creencias, valores, normas—, quienes hicieron posible su preservación sobreviviendo a las campañas de evangelización entre los pueblos californios, entre las demás cosas ya expuestas anteriormente. Si no se hace algo pronto, presenciaremos cómo los kiliwas se convierten en extraños de su propia lengua. Arrebatarles la voz sería una condena para su identidad, haciendo que caiga en el olvido y arriesgándose a que su lengua sea pronunciada por última vez. 

Esta lengua no está muriendo en paz. Está siendo asesinada.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Referencias bibliográficas. 

CONAPRED. (20 marzo, 2013). Dejan de hablar lengua indígena por discriminación. CONAPRED. https://www.conapred.org.mx/index.php?contenido=noticias&id=3759&id_opcion=231&op= 448 

CONAPRED. (SF). Discriminación e Igualdad. Consultado en https://www.conapred.org.mx/index.php?contenido=pagina&id=84&id_opcion=142&op=142

Cruz Aguirre, J. (1 de mayo, 2019). Muere una de las últimas cuatro hablantes del idioma kiliwa. Proceso. https://www.proceso.com.mx/cultura/2019/5/1/muere-una-de-las-ultimas-cuatro-hablantes-del-idioma-kiliwa-224221.html

Del Río, I. (1998). Conquista y aculturación en la California jesuítica 1697-1768. Instituto de Investigaciones Históricas: UNAM. 

Estrada Ramírez, A. (2007). Diccionario práctico de la lengua kiliwa. Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. 

Estrada Ramírez, A. (29 octubre, 2018). Merecida distinción. El Vigia. https://www.elvigia.net/general/2018/10/29/merecida-distincin-315257.html#:~:text=Leonor %20Farlow%20Espinoza%20obtuvo%20el,promotora%20de%20la%20cultura%20kiliwa&te xt=Leonor%20Farlow%20es%20una%20diestra,y%20collares%20de%20semillas%20silvestr es.&text=Sabe%20reconocer%20plantas%20y%20frutos%20medicinales. 

García, A. (31 mayo, 2018). Sigue discriminación hacia los indígenas. El Sol de Tijuana. https://www.elsoldetijuana.com.mx/local/sigue-discriminacion-hacia-los-indigenas-1727138. html 

Heras, A. (20 noviembre, 2006). Firman kiliwas pacto etnocida ante el desamparo del gobierno panista. La Jornada. https://www.jornada.com.mx/2006/11/21/index.php?section=estados&article=038n1est#:~:te xt=Firman%20kiliwas%20pacto%20etnocida%20ante%20el%20desamparo%20del%20gobie rno%20panista,-Acordaron%20dejar%20de&text=Ensenada%2C%20BC.%2C%2020%20de %20noviembre.&text=Es%20un%20pacto%20de%20muerte,tierras%20y%20la%20indiferen cia%20gubernamental. 

INALI (2010). Indicadores básicos de la agrupación kiliwa, 2010. Consultado en https://site.inali.gob.mx/Micrositios/estadistica_basica/estadisticas2010/pdf/agrupaciones/kili wa.pdf 

Martínez, J. & Cuéllar, M. (5 de diciembre, 2017). Construirán planta eólica en tierras de los quilihuas. La Jornada. https://www.jornada.com.mx/2017/12/05/estados/030n1est

Mixco, M. (1996) Kiliwa del Arroyo León, Baja California. Archivo de Lenguas Indígenas de México: El Colegio de México. 

S/N. (31 diciembre, 2018). Honran a heredera. El Vigia. https://www.elvigia.net/general/2018/12/31/honran-heredera-319152.html

Pobre, pero honrado: el consuelo mexicano en el Cine de Oro

Catherine M. Diarte Cruz
Estudiante de la Licenciatura en Traducción,
en la Universidad Autónoma de Baja California
catherine.diarte@uabc.edu.mx

El 6 de agosto de 1896, se inauguró oficialmente el arte del cine en México con el cortometraje titulado El presidente paseando a caballo en el bosque de Chapultepec, al ser la primera película y exhibición cinematográfica en el país (Standish, 2008). Este fue el comienzo de una historia relativamente joven en la evolución y explotación de esta forma de entretenimiento. Lo que a inicios fue innovador, nuevo y emocionante dio a su vez comienzo a una nueva industria que aportaría al país un gran incentivo económico a lo largo de varios años. 

Tras estallar la Segunda Guerra Mundial, la industria cinematográfica de los principales países involucrados se enfocó en producir propaganda militar para incentivar una cultura de patriotismo y apoyo por parte de sus ciudadanos, dejando muy poco presupuesto y disponibilidad a producciones comerciales de otra índole. Gracias a esto, el cine mexicano logró abrirse paso en el cine internacional con propuestas comerciales variadas, ofreciendo una alternativa y un respiro del tema militar (Silva, 2010). En consecuencia, la industria cinematográfica de México obtuvo prestigio a partir del reconocimiento del público y la crítica a mitad del siglo XX, dando por resultado un período de esplendor cultural y económico; a esto se le conoce como la Época de Oro del cine mexicano. 

Durante esta época, el cine con protagonistas de clase baja saturaba las carteleras. El uso de un lenguaje similar empleado por el público, los valores familiares, costumbres y tradiciones que reflejaban los personajes, además de un humor picante que se complementaba con el carisma del elenco, eran factores por los que la gente se sentía atraída debido a que se identificaban, viendo en ellos una esperanza. No era de extrañarse, puesto que el calor de las pasadas luchas revolucionarias mantenían latentes el patriotismo entre el pueblo mexicano, además de que la abrupta modernización devoraba las comunidades rurales, dejando en segundo plano el sector agropecuario para darle prioridad al sector industrial (Salinas, s.f.). Por todo esto, ver en pantalla historias donde el pobre es bueno y triunfa sobre el rico era algo muy atractivo a lo que aferrarse. 

Este ensayo presenta uno de los discursos más utilizados en el cine de oro —e incluso del cine actual—: el ser pobre, pero honrado. Para ello, se toma como representativa la frase «Ustedes los pobres, que tienen corazón para todo. Denme un pedacito. Ustedes son buenos […]», la cual es el fragmento de un diálogo dentro de la película de culto Ustedes los ricos (Rodríguez, 1948), que será analizada a través del modelo S-P-E-A-K-I-N-G del sociolingüista Dell Hymes. La escena en la cual se da esta conversación se encuentra en el minuto 2:03:10 del filme, y es la siguiente: 

Han pasado aproximadamente 9 meses desde la muerte de Torito, el primogénito de Pepe el Toro, tras un incendio provocado. Ahora toda la vecindad se encuentra de fiesta por el nacimiento de los gemelos de Pepe el Toro. Entra a escena Doña Charito —la antagonista principal, una señora millonaria—, interrumpiendo la celebración, aún vestida de negro, mostrando que sigue en duelo desde la muerte de su hijo (quien murió en el mismo incendio que Torito), y dice lo siguiente: 

“Por favor, déjenme entrar. Estoy muy sola con todos mis millones. Y vengo a pedirles, por caridad, un rinconcito de su corazón. Ustedes que son valientes, y que pueden soportar todas sus desgracias porque están unidos. Ustedes los pobres que tienen un corazón tan grande para todo. Denme un pedacito. Ustedes son buenos… ¿Me perdonas, Chachita?”

Chachita a continuación le dedica una sonrisa para posteriormente levantarse y acercarse a ella, mientras Pepe el Toro le da la bienvenida con un “pásele, señora” seguido de un pequeño discurso. Los ánimos de la fiesta vuelven y prosiguen con la celebración. A continuación, se identificarán los componentes del habla del modelo SPEAKING de Hymes con base en la escena, y se hará un breve análisis en cuanto relación con la identidad mexicana dentro del filme. 

Settings: Este intercambio lingüístico ocurre en una fiesta dentro de una vecindad, donde de hecho transcurre la mayor parte de la película. Esto se trata de algo normal, puesto que, según Lewis (1958), a mitad del siglo XX, la mayoría de las personas de bajos recursos vivía en vecindades. El autor define a la vecindad como una pequeña comunidad que se compone de una o más hileras de viviendas de un piso, rentadas a bajo costo y que dan a un patio común. Con estas características, no es algo inesperado que la constante convivencia con las otras familias, debido al patio común, refuerce un sentido de pertenencia y hermandad dentro de la vecindades. Es por esto que actividades como ver a los niños jugando, fiestas entre vecinos, la organización de tandas, entre otras, son algo con lo que los espectadores se podían identificar fácilmente, brindándole legitimidad a la película. Este elemento —es decir, la vecindad— se convertiría en uno de los escenarios más recurrentes para la recreación de la marginalidad urbana dentro de los filmes mexicanos (Obscura, 2011). 

Participants: Los involucrados en este intercambio son los pobres (es decir, Pepe el Toro y todos sus amigos de la vecindad) y la rica. En contraste con la señora, quien viste de negro aún en luto por su difunto hijo, los integrantes de la vecindad se muestran alegres al encontrarse celebrando el nacimiento de los nuevos integrantes de su familia.

Ends: La mujer, al llegar sola y vulnerable, busca consolación de parte de los pobres.

La intención de la escena es clara; demostrar que los pobres, a pesar del daño provocado por la rica, no pueden guardar rencor en su corazón, debido a su naturaleza buena, y la acogen. Cabe destacar que los pobres se encuentran en su ambiente, por lo que se puede apreciar más poder ante la situación de su parte. 

Acts: El primer acto de la conversación se trata de lo expresado por la señora, en donde pide unirse a la comunidad. El segundo acto lo tiene Pepe el Toro, tras recibirla, haciéndole saber que era bienvenida ahí. 

Key: El efecto que la escena espera lograr es conmover, al poner a los personajes de bajos recursos recibiendo a quien fue la antagonista de la historia.

Instruments: Esta comunicación es de tipo verbal, pues se realizó en un intercambio oral. 

Norms: Al tratarse de una comunicación oral, la señora habla de manera pausada y formal, manifestando su tristeza; en cambio, Pepe el Toro la recibe con el mexicanismo pásele (Gómez de Silva, 2001) y utilizando un dialecto chilango. Con este intercambio lingüístico, la película busca resaltar las diferencias culturales y sociales de los personajes a través del léxico de los personajes. 

Genre: El diálogo de la mujer es persuasivo, ya que intenta apelar a la empatía y compasión de los personajes. 

Ahora bien, en esta escena el mensaje que da a entender es que las personas adineradas son superficiales, mientras que los pobres son profundos y bondadosos. Es por esto que Doña Charito no puede encontrar consuelo entre los suyos, porque son falsos, mientras que las personas de condición humilde son las únicas que saben amar y perdonar. Este final enaltece el componente romántico; el pobre es feliz, es bueno y sin ambición. Es pobre, pero muy honrado. 

Esta película se trata de la segunda entrega de la icónica trilogía de Pepe el Toro, dirigida y producida por Ismael Rodríguez, famoso por emplear el discurso del mexicano pobre pero honrado en sus producciones. A fin de profundizar en esto, en el prólogo de Nosotros los pobres —precuela de Ustedes los ricos— (Rodríguez, 1948) se puede leer lo siguiente: 

“[…]pues mi intención ha sido presentar una fiel estampa de estos personajes de nuestros barrios pobres —existentes en toda gran urbe— en donde, al lado de los siete pecados capitales, florecen todas las virtudes y noblezas y el más grande de los heroísmos: ¡el de la pobreza!» 

Esto se trata de un fragmento extraído del escrito realizado por el director, que se puede leer en la escena inicial de la película. Como se puede apreciar, se le atribuye un sentido de salvación moral a la clase social baja. La Época de Oro del cine mexicano aportó a la construcción de identidad en el público mexicano —es decir, la mexicanidad— presentando personajes familiares, ubicados dentro de circunstancias que hacían fácil para el espectador sentir empatía, a través de la añoranza y el uso de costumbres características de su clase social, y facilitó la digestión de estos estereotipos a través de alegres tonadas y coloridas coreografías (Casamadrid Pérez, 2015). 

El legado de este cine se puede observar aún en la actualidad con películas de comedia dominando las carteleras del país. Estas películas ubican su objetivo hacia la aspiración del público, la idea de vender una ilusión de identidad y santificación a la clase media y baja. La clase buena. Un ejemplo de esto es la película Nosotros los Nobles (Alazraki, 2013), en donde una familia adinerada deberá sobrevivir con escasos recursos, por lo que se pone en los zapatos de las persona de clase social baja, logrando aprender una lección de esta manera. 

El peligro de romantizar y santificar la pobreza radica en la nula separación de la realidad con la ficción que ya se ha establecido dentro del imaginario mexicano. En las películas los pobres triunfan, siempre sonríen a pesar de las adversidades y enseñan que no hay importancia en no tener dinero, sino que lo más importante son los valores. Sin embargo, en la vida real, la estabilidad económica otorga acceso a la educación, a servicios básicos, salud; en fin, a una mejor calidad de vida. Idealizar la pobreza resulta en la glorificación de titulares como “niña camina dos horas para nunca faltar a la escuela”, “el niño que estudia bajo un farol para hacer su tarea”, “madre soltera pudo pagar la educación de sus 6 hijos vendiendo en los semáforos”, entre muchos otros en donde se exhiben casos de personas de escasos recursos y llevan a ignorar la responsabilidad de las autoridades, adjudicando la pobreza a algo meramente individual

Cabe aclarar que la romantización de la pobreza no es algo originado en la Época de Oro del cine mexicano, sino que ha estado presente en diferentes narrativas desde hace mucho tiempo. Sin embargo, el cine mencionado terminó de establecer las bases para el imaginario social mexicano (García, 2010). El ser pobre, pero honrado para el mexicano es saber resignarse a su posición social, ser virtuoso a pesar de las carencias, reírse de las desgracias y encontrar consuelo en pertenecer a la comunidad de personas buenas, personas con valores y fuertes, tal como dice Pedro Infante en Ustedes los ricos (Rodríguez, 1948): «[…] allá abajo entre los míos, en dónde se forman los hombres a base de golpes y hambre […]».

Concluyo con una reflexión que defiende Oscar Lewis en el libro La cultura de la pobreza / Pobreza, burguesía y revolución (1972): “es más fácil ensalzar la pobreza que vivirla.”

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Bibliografía

Alazraki, G. (Director), (2013). Nosotros los nobles [Película].

Alazraki Films Casamadrid Pérez, F. (2015). Identidades y discursos del Cine de oro mexicano. [Tesis de Doctorado, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo].  http://bibliotecavirtual.dgb.umich.mx:8083/jspui/bitstream/DGB_UMICH/134/3/FL M-2015-0963.pdf 

García Benítez, C. (06 de enero, 2010). La identidad nacional mexicana desde la lente del cine mexicano contemporáneo. Nuevo Mundo Mundos Nuevos. https://doi.org/10.4000/nuevomundo.58346

Gómez de Silva, G. (2001). Diccionario breve de mexicanismos. Fondo de Cultura Económica. 

Lewis, O. (Agosto, 1958). La cultura de la vecindad en la Ciudad de México. [Sesión de conferencia]. 33 Congreso Internacional de Americanistas, San José, Costa Rica. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/18281/S5900484_es.pdf?sequenc e=1&isAllowed=y&fbclid=IwAR3_KQYhhJdxz3fyKUAMw1P1Xv8R1EqOVFoooL xqRFuJ7MpaBeWy54lnirY 

Lewis, O., Fuentes, C. y Karol, K.S. (1972). La cultura de la pobreza / Pobreza, burguesía y revolución. Editorial Analgrama 

Obscura Gutiérrez, S. (2011). La construcción del imaginario sobre la pobreza en el cine mexicano. Cultura y representaciones sociales, 6(11), 159-184. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-81102011000200 007&lng=es&tlng=es 

Rodríguez, I. (Director). (1948). Nosotros los pobres [Película].

Películas Rodríguez. Rodríguez, I. (Director). (1948). Ustedes los ricos [Película].

Silva Escobar, J. P. (2010). La Época de Oro del cine mexicano: la colonización de un imaginario social. Culturales, 7(13), 7-30. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-11912011000100002 

Salinas, E. (s.f.). Pobreza del desarrollo: crecimiento de la pobreza y política social. http://www.redcelsofurtado.edu.mx/archivosPDF/edmar2.pdf

Standish, P. (Julio, 2008). Desarrollo del cine mexicano. [Sesión de conferencia]. Acortando distancias: la diseminación del español en el mundo: actas del XLIII Congreso Internacional de la Asociación Europea de Profesores de Español, (519-528). https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/aepe/pdf/congreso_43/congreso_43_ 64.pdf

Diversidad lingüística

Ruth Fernanda Smith Villalobos
Estudiante en la Lic. en Traducción
de la Universidad Autónoma de Baja California
smithr@uabc.edu.mx

Existe una variedad impresionante de lenguas alrededor del mundo. Estas tomaron forma a partir de la necesidad de los seres humanos por comunicar todo aquello que pasaba en sus mentes; así fue posible que cosas tan complejas como las ideas se tornaran en palabras y esas palabras fueran evolucionando, esparciéndose y desarrollando ramificaciones las cuales se dividirían y evolucionarían de la misma manera sin detenerse hasta el día de hoy. Sin embargo, en algún punto de la historia las lenguas comenzaron a asociarse con los atributos que se creía que sus hablantes tenían. Este acontecimiento fue tanto bueno como malo dependiendo el caso, ya que, del mismo modo en que unas podían ser asociados con la belleza, otras podían ser asociadas con la pobreza u otros valores negativos; esto dio pie a prejuicios formados hace años y que persisten al día de hoy.

            Se suele pensar en el acento como la razón por la que una lengua suena mejor que otra. Si esta es muy agresiva, se le considera poco agradable al oído; pero si, en cambio, su tono es más suave, se le considera bonita. Lo anterior puede resultar lógico para la mayoría de las personas, aunque realmente es una percepción subjetiva. Si esto fuera verdad, entonces implicaría que existen lenguas que son mejores que otras debido, sencillamente, a que son más agradables de escuchar. Pero, ¿es esto verdaderamente así?

En cuanto a las nociones de idioma y dialecto, ellas hacen referencia a la manera como histórica y culturalmente se han diferenciado los fenómenos de poblamiento en el orden geográfico, étnico, lingüístico, económico y territorial.

(Daza, 2005, p. 9)

Las lenguas (y los idiomas) cambian constantemente conforme a la variación de la posición geográfica y el trasfondo histórico de sus hablantes.

Daza considera que cuando se habla de una lengua

…es preciso tener en cuenta que es a través de ella que los individuos logran compartir características y construir culturas y procesos sociales diferenciados y diferenciadores frente a otros grupos, a partir de lo lingüístico y lo simbólico.

(Daza, 2005, p. 14)

La lengua y el idioma van de la mano, sin embargo, cabe recalcar que dichos conceptos poseen diferencia entre significados, a pesar de ser confundidos a menudo entre sí. En términos generales, el concepto de “lengua” se refiere a el sistema oral o escrito mediante el cual nos comunicamos y que es propio de un lugar o una comunidad determinada, por ejemplo, el español, el chino, el inglés, el maya, el náhuatl, el quechua, entre otras. Por el otro lado tenemos que un idioma también hace referencia a una lengua con la cual nos comunicamos, ya sea oralmente o por escrito, sin embargo, éste está más relacionado con el trasfondo político y económico de donde es empleado.

México se encuentra entre los 10 países más lingüísticamente diversos del mundo.

De acuerdo a Tibor (2009), “Una lengua determinada, pues, se extiende en el espacio y se extiende en el tiempo. La variación lingüística puede darse y observarse también en estas dos dimensiones” (Tibor, 2009, p.179). Si las lenguas y los idiomas cambian y evolucionan a lo largo del tiempo y del espacio, ¿qué es lo que ha hecho que hoy en día sigamos teniendo la misma idea de ellos, y en base a qué formamos nuestras opiniones de lo que es o no un idioma bonito?

Calvo-Shadid, A., & Castillo-Rivas, J. (2016) mencionan que

La lingüística podría considerar que los mitos lingüísticos son engañosos, o que están basados en premisas falsas; pero sobre todo están fundamentados, más que en sus orígenes lingüísticos, en las relaciones históricas, políticas y de poder económico de los países…

(Calvo-Shadis & Castillo-Rivas, 2016, p. 100)

Es así que nuestra percepción de los idiomas en cuanto a su belleza varía conforme al trasfondo político y económico de los hablantes del mismo. Adoptamos esta visión que nos influyó de manera imperceptible e involuntaria, manteniendo una mentalidad colectiva, lo cual resulta en una realidad que, en mi opinión, es difícil de aceptar.

Podemos concluir que las lenguas son uno de los inventos más impresionantes del ser humano.  Comunicarnos a través de ellas nos ha permitido producir creaciones aún más complejas y unir nuestras formas de pensamiento, entre otras cosas, por lo que es desalentador que se busque ridiculizar a todo un grupo de hablantes tan solo por, digamos, prejuicios prehistóricos. A pesar de la creencia popular, nuestra percepción de los idiomas no radica verdaderamente en el tono en el que se emplea, sino en un pensamiento colectivo interiorizado en el que se juzga su estética con base en el entorno de los hablantes que lo emplean.

Ningún idioma es mejor que otro. A pesar de que es cierto que algunos de los problemas con los que se asocian a los hablantes son reales, como lo son la pobreza en la mayoría de los países latinoamericanos, esto no quiere decir que la lengua en sí sea peor o deficiente en belleza, ya que, como vimos, con el solo hecho de ser una lengua, ya es algo impresionante y ciertamente bello.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Bibliografía:

Daza, S. L. P. (2005). Idiomaje, idioma, habla, idioma y dialecto. Colombia: Universidad Distrital de Colombia, sf.

Tibor, B. (2009). Variación dialectal y evolución lingüística: los idiomas romances de la Península Ibérica. Etudes romanes de Brno, (2), 179-185.

Calvo-Shadid, A., & Castillo-Rivas, J. (2016). Sobre el atractivo social atribuido a las variantes regionales del español: mitos lingüísticos. Revista de Filología y Lingüística de la Universidad de Costa Rica42(1), 89-103.‌

Leonor

Liliana Lanz Vallejo
lanz.liliana@uabc.edu.mx

Su nube individual le llovió en el rostro. Sentía frustración por no poder regar el césped de su casa; aquellos ojitos curiosos no querían irse a espiar a otro lado.

Leonor no sabía manejar sus emociones amargas; en su infancia sus padres le habían impuesto la prohibición del llanto mediante varios castigos absurdos y pocos premios miserables. Había crecido y vivido la totalidad de su existencia sin saber cómo llorar, y cuando pensaba que milagrosamente sus ojos podrían ceder, se auto-reprimía a como diera lugar. Fue así cómo, a sus 16 años, hizo su primera aparición una tierna y rechoncha nube gris sobre su cabeza que, desde ese entonces, le escupía en los cachetes cada vez que ella se sentía triste, frustrada o angustiada. Sus padres pensaron que habían tenido una hija con poderes sobrenaturales y temían que en cualquier momento pudiera morir por algún otro evento igual de inexplicable, como una combustión espontánea. Pero nunca sucedió.

Ahora vivía recluida (como quizá siempre lo había estado), en su modesta y descuidada casita, en compañía de sus cuatro perros que platicaban con ella sobre novelas del siglo XIX, destinada a un encierro a merced de niños crueles a quienes les gustaba asomarse por su ventana y gritarle “¡bruja!” para ver si ella podía levitar o hacer un truco diferente al de su nube. Afortunadamente a los insensatos nunca se les ocurrió gritar algo que sí le ocasionara alguna emoción fuerte, como “¡ratón!”. Así habrían sido testigos de un pequeño huracán doméstico.

Cuando recién comenzaron los niños a aparecerse en la (supuesta por ellos) inhóspita casa, ella pensó en prepararles galletas de chocolate y con ello ganarse su simpatía. Soñaba con abrirles sus puertas para que jugaran y le contaran cómo era el mundo fuera de su jardín. Llevaba poco menos de medio siglo encerrada en su casucha; los avances tecnológicos y las revoluciones sociales le habían pasado de noche.

Los vecinos murmuraban que la octogenaria no podía tener hijos, pero la verdad era que había decidido no tenerlos por miedo a cometer los mismos errores que sus padres cometieron con ella. Terror, más que miedo. Tenía la certeza de que todos los hijos están destinados a odiar a sus padres, y no quería vivir con el tormento de la culpa. El remordimiento era algo que nunca había podido soportar, por eso prefería evitarlo a toda costa. Por el momento se conformaba con la posibilidad de influir en niños ajenos, pero su horno anticuado no calentaba lo suficiente para preparar unas buenas galletas. Decidió entonces sencillamente invitarlos a pasar y, al acercarse los niños, abrió sus puertas de par en par, pero ellos le tuvieron horror tanto a ella como a sus perros parlanchines. El más valiente solo se atrevió a tirar una piedra por la ventana y obtuvo una fama muy duradera de superhéroe.

Las noches eran el único momento en que ella podía sentir paz, aunque durante la mayoría de éstas la traviesa nube siempre estaba chillando en sus cabellos. Cada vez que se metía el sol, se preparaba un jarrón de agua fresca y se sentaba en un sillón enseguida de la ventana con sus cuatro perros. Se ponía cómoda y, antes que cualquier cosa, se asomaba entre las cortinas a ver el planeta Venus, que ella juraba era una estrella. En esos instantes sus perros siempre se mantenían en silencio, como si guardaran respeto ante un solemne ritual. Y lo era. La singular Leonor llevaba décadas sin ver la luna, ni en el cielo, ni en fotografías, ni en reflejos vidriosos.

«Dándole de comer a una mesa», pintura de Leonora Carrington.

A sus veinte años había tenido un…¿amigo, novio?, una pareja: un muchacho alto, galante y provocativamente trastornado. Habían estado juntos por más de cinco años divirtiéndose con aventuras eróticas en cada espacio en el que vieran oportunidad, y deleitándose en sus pláticas eternas sobre temas llenos de laberintos discursivos y lógicos con el afán de ver quién se desesperaba primero o a quién otra le empezaba a llover. Desvergonzadamente cursis, habían pactado que cada vez que por alguna razón estuvieran apartados y se acordaran de su cariño, ambos mirarían la luna pensando que a través de ella sus miradas se cruzarían desde cualquier lugar que se encontraran. Y era por eso, sumado a su catastrófica separación, que ella había renunciado a volver a sentir reflejada en sus ojos ámbar a la solitaria luna. En su lugar, y como recuerdo de su obligada fortaleza, veía con suspiros a su propia estrella personal. Luego cerraba la ventana y, después de servirse agua, esperaba recargada en el respaldo del sillón de la sala a que sus perros tomaran la palabra y sacaran su tema de conversación para la noche. No importaba sobre qué empezaran discutiendo, siempre terminaban hablando sobre el romanticismo literario, siendo que los canes no sabían leer a pesar de la vejez de sus almas. “Ya no se escribe así, ya no se escribe así”, solía pensar ella en voz alta, “nos modernizamos demasiado…”, repetía con una convicción inexplicable.

Había presenciado cómo sus amistades, familiares y amantes iban desapareciendo poco a poco, la gran mayoría, por voluntad. Tenía muchos conocidos que la acompañaban en cada paso de su vida… hasta que decidió ser feliz. Sus amigas empezaron a formar familias y administrar sus hogares; sus amantes, a ser padres. Pero ella tenía otros planes, planes diferentes. Comenzó a regirse por lo que quería y no por lo que se esperaba de ella. Había ideado su propio refugio mental. La soledad no fue su opción, sino la consecuencia. Mujer sobrenatural, sola, atrevida, extravagante y, otros mascullaban, egoísta, soberbia, amoral… delirante. De hecho, con la palabra «mujer», como si se tratara de un adjetivo, bastaba. Los muros carcomidos de su casa se convirtieron en su únicos confines de aceptación.

—Pero, en su tiempo, Julio Verne era un novelista romántico francés…

—¿No era de ciencia ficción?

—¿¡Cuál?! No había…

—Eran novelas fantásticas.

—¡Eran! Ya no son… –Los perros habían llegado al punto climático de su debate–.

—Como Julio Verne, en otro tiempo, yo sería… seré revolucionaria —entonces su nube terca le escupía y los perros saciaban su sed con el pretexto de limpiar el desorden—.

Así es su existencia como ella la alucina; su vida como habría sido si sus vecinos no la hubieran confinado al psiquiátrico.

Lenguaje incluyente en México

Alondra Guadalupe Soto Beltrán
Estudiante de la Lic. en Traducción
en la Universidad Autónoma de Baja California
alonda.soto50@uabc.edu.mx

A pesar de contar con una población mayormente femenina, en México se ha invisibilizado a la mujer desde hace años; y como si no bastara, aun después de exigir sus derechos durante mucho tiempo, las mujeres siguen siendo víctimas de la opresión masculina, y esta vez, a nivel lingüístico.

Como bien se sabe, el lenguaje que se utiliza diariamente es simplemente un reflejo de las costumbres o culturas que se han ido adoptando por la sociedad. Es por esto que desde tiempos inmemorables el lenguaje ha sido utilizado como una herramienta que de algún modo u otro ha naturalizado la desigualdad que existe entre hombres y mujeres, empezando por cómo la sociedad comenzó a clasificar a las personas por lo que debían hacer según su género; sí, los bien conocidos “roles de género”.   Más de la mitad de la población del país es o ha sido discriminada debido a su sexo (CONAPRED, s.f) y esto sucede en cualquier aspecto de la vida cotidiana, como el trabajo, la escuela, en las calles, la política,  en la ciencia, tecnología, entre otros ámbitos. Todo esto parte desde el punto de vista del patriarcado, en donde se creía en la superioridad del hombre sobre la mujer y se pensaba que la mujer estaba destinada a dedicarse a las tareas reproductivas, como quedarse en el hogar cuidando de la familia, mientras que al hombre se le asociaba con las tareas productivas, como el ir a trabajar y generar los ingresos del hogar. Actualmente, estos pensamientos están parcialmente erradicados gracias a que se empezaron a ejercer los derechos de la mujer como era debido; sin embargo, aún existen personas que tienen estos modos de pensar y, por desgracia, estas personas educan a sus hijos de manera que estos crecen con el mismo pensamiento, haciendo que el machismo siga y siga. Es por eso que no debería extrañarse que el lenguaje que se utiliza en México ha invisibilizado a la mujer con el paso del tiempo y que ha sido implementado de manera implícita en el vocabulario de las personas, ya que es muy común escuchar expresiones sexistas y excluyentes que invisibiliza la presencia de la mujer.

Al tener una población en la que el género femenino es prominente, las mujeres mexicanas están actualmente exigiendo justicia ante la violenca y prominente discriminación que hay en el país. Es por esto que hoy en día se pretende promover el lenguaje incluyente, el cual establece nuevas reglas que se orientan hacia una sociedad igualitaria y que fomentan una cultura del respeto y la no violencia hacia las mujeres (Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, 2017).

 Ante ello, este trabajo pretende explorar y analizar la manera en la que el lenguaje incluyente ha impactado en el habla de la población mexicana.

Photo by Tim Mossholder on Pexels.com

La discriminación empieza desde el habla.

Ninguna lengua por sí sola es sexista o discriminatoria; sin embargo, el mal uso que se puede hacer de esta sí lo es. Por eso es importante conocer el lenguaje incluyente y saber cómo hacer uso de él. Lamentablemente, este tipo de comportamientos en el habla pasaron desapercibidos durante mucho tiempo.

La mayor parte de la sociedad ha crecido sin tener conocimiento de lo que esto es y normalizando la invisibilización a las mujeres.

Este lenguaje es un modo de expresión, principalmente oral y escrito, que busca darle un valor equitativo a las personas demostrando la diversidad que hay en la sociedad y permitiendo ofrecer visibilidad de todos los que participan en ella, logrando así una sociedad más integrada y que  promueve la igualdad entre la humanidad (INE, 2020).

De este modo, este lenguaje no cree en las neutralidades como lo es el uso genérico del masculino. México es uno de los países que tienen en su lenguaje la marca de género[1], por esto es muy común, gramaticalmente hablando, referirse al género masculino como una forma «universal» cuando se habla de un público en general en el cual se encuentren ambos, hombres y mujeres. Sin embargo, el uso del género femenino es un poco más «exclusivo», puesto que este regularmente se utiliza cuando hay solamente mujeres presentes (Parlamento Europeo, 2018).  Y es precisamente por este tipo de uso que se debería de implementar cada vez más el lenguaje incluyente, porque utilizar el género masculino como representante de un todo es incorrecto, además de que el motivo de su origen no es nada más que el resultado histórico del patriarcado, el cual ha perdurado hasta la actualidad.

En su escrito, “Manual de comunicación no sexista hacia un lenguaje incluyente”, Claudia Guchiard afirma que:

La lengua castellana, al igual que todas las lenguas, procede de una larga tradición patriarcal. Como en el resto del mundo, en los países hablantes de la lengua española las mujeres no tenían derecho a la propiedad ni al voto ni tenían capacidad de decisión sobre sí mismas: eran propiedad de un hombre. Entonces, si quienes existían o valían para una sociedad patriarcal eran sólo los hombres, ¿quiénes podían ser nombrados o quiénes tenían derecho a ser nombrados? Parece que la posibilidad de que las mujeres lo fueran es muy restringida. ¿Cómo el lenguaje pudo haberse mantenido imparcial si los que existían en el mundo público sólo eran los hombres? ¿Cómo el lenguaje iba a referir a mujeres y hombres en igualdad cuando ellas estaban limitadas al mundo privado, como propiedad de un hombre? Baste recordar, además, que es hasta mediados del siglo xx que las mujeres consiguen el derecho al voto y empiezan a insertarse de forma masiva en el ámbito laboral.

Guichard, 2018

Existe también otro término que está relacionado con el genérico masculino universal y con el tan conocido sistema patriarcal: el androcentrismo.

Se le llama androcentrismo a cómo la sociedad ha inculcado a las personas el pensamiento de que todo lo que se realiza tiene poco impacto si lo hace una mujer, a cómo se inculcó que la toma de decisiones deberían ser hechas por un hombre, o que es el que tiene que hablar en representación de la mujer. Un ejemplo de esto es el de Rosalind Franklin, quien fue la mujer que descubrió la estructura del ADN; sin embargo, Watson y Crick recibieron el mérito de esto utilizando la fotografía tomada por Rosalind para complementar lo que en su momento era una teoría. En 1962, ellos recibieron un Premio Nobel y Rosalind murió sin nunca haber tenido crédito por ese descubrimiento. Se ha normalizado tanto este comportamiento en el lenguaje, que ya se dice sin pensarlo. A pesar de que en México la mayoría de la población está conformada por mujeres, aún hay personas que generalizan con el género masculino cuando se refieren a los gentilicios, como por ejemplo decir: «los oaxaqueños», «los veracruzanos», «los yucatecos», entre otros.

Photo by cottonbro on Pexels.com

El androcentrismo tiene dos principales características, las cuales son la invisibilización y la exclusión. Cuando se habla de la invisibilización se hace referencia al ejemplo de Rosalind Franklin antes mencionado. Así como la situación por la que pasó ella, muchas mujeres científicas, artistas o profesionistas, han pasado y pasan por lo mismo. Hicieron increíbles descubrimientos que cambiaron al mundo; sin embargo, nunca se reconocieron o, al contrario, se reconocieron pero porque un hombre tomó el crédito de ello. Esto también puede estar representado gramaticalmente; cuando en un texto se habla de una persona sin determinar su sexo, se intuye casi automáticamente que se trata de un “él”. La perspectiva androcéntrica se tiene casi casi por default y se ha crecido con este pensamiento porque así lo ha impuesto la sociedad.

Por otro lado, tenemos la exclusión, la cual consiste en la omisión de las mujeres abierta y deliberadamente (Sau, 2001). En otras palabras, es cuando se le quita a la mujer el lugar que le corresponde y se rechaza o niega el valor o calidad que tienen las mujeres como personas autónomas. Un ejemplo de esto es cuando se le da mérito públicamente al trabajo hecho por un hombre, mientras que al trabajo hecho en casa por una mujer es totalmente ignorado, ya que se excluye el reconocimiento que tiene por haber contribuido en el mantenimiento del bienestar de la familia. 

Sea exclusión o invisibilización, ambas ocultan y niegan la participación de las mujeres en cualquiera de los dos ámbitos, tanto público como en privado.

Afortunadamente, este tipo de expresiones se pueden evitar. El español nos ofrece diferentes alternativas que podemos utilizar para evitar generalizar en masculino cuando se habla de grupos en donde ambos sexos están presentes.


¿Cómo evitar utilizar el masculino genérico?

Unas de las maneras con la que se puede ser incluyente a la hora de hablar es, por ejemplo, el desdoblamiento. Este método consiste en presentar palabras que se diferencían por el género que les corresponde, con el propósito de visibilizar a mujeres y hombres; con esto el lenguaje no es duplicado puesto que ambas palabras representan algo distinto, un masculino y un femenino.

Photo by Thirdman on Pexels.com

Ejemplos de desdoblamiento:

Las profesoras/ Los profesores.
Los alumnos/Las alumnas.
Las doctoras/ Los doctores.

Esto también aplica para los sustantivos comunes, aquellos que son invariables y que dependen de la palabra consiguiente para determinar el género, como los artículos o adjetivos.

Por ejemplo:

Los/las habitantes.
Los y las participantes.
Los y las estudiantes.


Alternativas no recomendables para el lenguaje incluyente.

Y así como hay opciones para evitar la invisibilización de la mujer, también hay opciones que durante mucho tiempo han empleado las personas creyendo que es correcto.

Una de las alternativas más populares es el uso del arroba. Esto es incorrecto,  puesto que lo que se pretende representar es un sonido y este signo no tiene un sonido en particular al momento de hablar.

La barra (/) y el paréntesis, es otra manera incorrecta de redactar el lenguaje incluyente ya que si se utilizan es necesario agregar a cada palabra la terminación femenina o masculina, saturando así los posibles textos y evitando la claridad al momento de leer.

Para reflexionar

Gracias a los tiempos actuales y a la información con la que se cuenta, será más sencillo que el lenguaje incluyente sea enseñado y empleado por todas y todos. La discriminación y violencia a la mujer es algo que debería erradicarse totalmente, así como los comportamientos y pensamientos machistas, y, ¿qué mejor que empezar con el habla?

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Referencias bibliográficas.

Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres. (2017). ¿Qué es el lenguaje incluyente y por qué es importante que lo uses? Consultado el 15 de abril de 2021.https://www.gob.mx/conavim/articulos/que-es-el-lenguaje-incluyente-y-por-que-es-importante-que-lo-uses?idiom=es

CONAPRED, Discriminación Mujeres. CONAPRED. Consultado el 15 de abril de 2021. https://www.conapred.org.mx/index.php?contenido=pagina&id=121&id_opcion=44&op=44

Guichard, Bello, C., (2018). Manual de comunicación no sexista. Hacia un lenguaje incluyente (2da edición). Instituto Nacional de las Mujeres. http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/101265.pdf

Instituto Nacional Electoral, Guía y recomendaciones sobre lenguaje incluyente en la comunicación institucional. INE. Consultado el 15 de abril de 2021. https://igualdad.ine.mx/lenguaje-incluyente/#:~:text=Lenguaje%20de%20manera%20incluyente,a%20quienes%20en%20ella%20participan.

Parlamento Europeo, (2018) Un lenguaje neutral en cuanto al género en el Parlamento Europeo.  Parlamento Europeo. Consultado el 15 de abril de 2021. https://scholar.google.es/scholar?hl=es&as_sdt=0%2C5&q=+Un+lenguaje+neutral+en+cuanto+al+g%C3%A9nero+en+el+Parlamento+Europeo&btnG=

Sau, V., (2000). Diccionario ideológico feminista. 3ª ed. vol. I. Barcelona: Icaria.

Zuluaga, Jaramillo, L., Z., (2016) La enseñanza del género gramatical en español como segunda lengua. Universidad La Gran Colombia. Consultado el 15 de abril de 2021. https://www.redalyc.org/jatsRepo/4137/413746578005/html/index.html


[1] Pueden identificarse como morfemas en casos relativos al sexo. Por ejemplo, la asociación de la vocal -o a los sustantivos masculinos y la vocal -a a los sustantivos femeninos, ambos como morfemas gramaticales de género (Zuluaga, 2016).

Diseñando una ciudad amigable con el adulto mayor: Ensenada, Baja California

Ana Guadalupe Alonso Hernández
Maestrante en Gerontología Social
anita_alonso@hotmail.com

La  vejez es un proceso irreversible  lleno de cambios biológicos y psicológicos de los individuos en interacción continua con la vida social, económica y cultural; una etapa de prejuicios y estereotipos cargada de inquietud, lástima, fragilidad y angustia predeterminada en ocasiones por el contexto; además de la pérdida de capacidades (motrices y cognitivas) y oportunidades, o simplemente evidenciada y limitada por un orden cronológico…la edad.  

El envejecimiento de la población se está produciendo en todos los países del mundo y ello, en conjunto con la  urbanización de las ciudades, planteará cambios para la política sanitaria y social. Para el año 2030, dos tercios de la población mundial residirán en ciudades y, en muchas zonas urbanas del mundo desarrollado, el 25% o más de su población tendrá 60 años o más (Kalache, A. 2010).

El mejoramiento de vida del adulto envejecido no tiene que ver solamente con espacios adecuados como la vivienda, mobiliario o espacios públicos que en muchas de las ocasiones no garantizan la funcionalidad, seguridad y tranquilidad; las necesidades cambian, debe diseñarse considerando las limitaciones propias del adulto mayor, donde se ofrezca la capacidad de movilidad, traslado y comunicación adecuadamente. La población mayor de 60 años es la que más crece cada año, por ello, la planeación adecuada de la vivienda y el espacio público demandará en un corto plazo la satisfacción espacial de la población envejecida; cambiar la percepción de la vejez e involucrar al actor clave ayudará a la planificación y ejecución de los programas.

Un urbanismo gerontológico debe proponer soluciones e innovación de espacios que aporten lineamientos de diseño que se acerquen a las necesidades del adulto mayor tomando en cuenta sus actividades y su entorno físico-espacial, donde la experiencia propia del individuo en cuestión será de gran importancia para la construcción  de nuevos espacios o adaptación/modificación de los existentes (Salas-Cárdenas & Sánchez-Gonzélez, 2014).

Photo by Meruyert Gonullu on Pexels.com

Ciudades amigables con el adulto mayor

“La Organización Mundial de la Salud [OMS] considera que el envejecimiento activo constituye un proceso que dura toda la vida y es afectado por varios factores que, por sí solos y en conjunto, favorecen la salud, la participación y la seguridad en la vida de los adultos mayores” (OMS, 2007). Basado en lo anterior surge “Ciudades Amigables con los Mayores: Una Guía”, que tiene como propósito lograr que las ciudades del mundo planifiquen el envejecimiento como parte integral del sistema urbano y se comprometan con la necesidad de tener que transformar nuestras sociedades para adaptarlas y hacer de ellas un ambiente más amigable para nuestra población envejecida.

Es evidente que la ciudad de Ensenada, Baja California, carece de soluciones para las personas de la tercera edad en relación con vivienda e infraestructura urbana de la ciudad. Por mencionar, existe el mal estado de las aceras y calles, impactando sobre la capacidad para caminar y trasladarse en su entorno; aceras angostas, desniveles, peraltes altos, sin rampas y abarrotadas por vendedores ambulantes que representan un peligro potencial.  La falta de espacios verdes públicos para el descanso y esparcimiento que brinden seguridad, señalización adecuada e iluminación; carencia de baños públicos con accesos para discapacitados localizados estratégicamente en el entorno; en algunas ocasiones una vivienda que afecta la capacidad de autonomía y movilidad, y servicios esenciales inadecuados como el transporte serían solo una parte de los puntos focales a integrar dentro plan de acción de desarrollo urbano de nuestra ciudad.

 La guía de la OMS antes mencionada puede ser implementada en la ciudad de Ensenada identificando ocho áreas de importancia, que son: espacios exteriores y edificios; transporte; participación ciudadana y empleo; respeto e inclusión social; apoyo comunitario y servicios de salud; vivienda; participación social; y comunicación e información (OMS, 2007). El trabajo multidisciplinario de gobierno, iniciativa privada y profesionales con formación gerontológica, especialmente arquitectos y urbanistas, jugarán un papel importante donde no solamente se resuelvan correctamente edificios como la vivienda, residencias, hospitales o infraesctructura pública, sino también espacios adecuados por medio de una planeación, adaptación y propuestas espaciales donde se ofrezcan soluciones anticipadas a las características y necesidades cambiantes de la población adulta mayor.

La colaboración y el intercambio de ideas para mejorar las expectativas del adulto mayor así como la necesidad de investigación y capacitación vendrá a evolucionar las teorías científicas y empíricas sobre el envejecimiento individual y social. Cuando logremos entender al individuo desde su interior y comprender que el cuerpo envejecido es solo el medio condicionado, empezaremos a trabajar con el adulto mayor y no a trabajar al adulto mayor. Los retos de una planificación urbana gerontológica vendrá cargada de una serie de desafíos comprometidos con el entorno del adulto mayor ante la necesidad de una mayor sensibilidad para generar espacios para crecer, vivir y envejecer en el lugar.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Referencias bibliográficas

Kalache, A. (2010). Hacia las ciudades amigables con las personas mayores. Autonomía
personal (1), 30-35. https://autonomiapersonal.imserso.es/InterPresent2/groups/revistas/documents/binario/rap1afondo_03.pdf

Salas-Cárdenas, S. & Sanchez-González, D. (2014). Envejecimiento de la población, salud y
ambiente urbano en América Latina: Retos del urbanismo gerontológico. Contexto:
revista de la Facultad de Arquitectura Universidad Autónoma de Nuevo León
(9), 31-49. https://contexto.uanl.mx/index.php/contexto/article/view/26

World Health Organization. (2007). Ciudades globales amigables con los mayores: Una guía, 1-73. https://www.who.int/ageing/age_friendly_cities_guide/es/

#AbortoLegalSeguroYGratuito: el poder de un hashtag

Ana Michel Martínez Gutiérrez, ana.martinez85@uabc.edu.mx
Jacqueline Sofía Pacheco López, jacqueline.pacheco@uabc.edu.mx
Leslie Alejandra Rojas Gutiérrez, rojas.leslie@uabc.edu.mx
***Este cartel es el producto de un trabajo de investigación desarrollado por estudiantes de licenciatura en la Universidad Autónoma de Baja California en el marco de la materia Análisis de discurso. Las estudiantes recibieron orientación teórico-metodológica para diseñar su investigación. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de las estudiantes.

Los contenidos publicados y viralizados en redes sociales a veces se comportan como campos discursivos de batalla donde los hashtags sirven como amplificadores de algunos mensajes. Sin embargo, en muchas circunstancias, los hashtags pueden convertirse en herramientas de doble filo. A continuación se presenta un análisis del hashtag #AbortoLegalSeguroYGratuito y cómo su uso es recurrido tanto por defensores y como opositores del aborto en Latinoamérica.


Las muestras de investigación se podrán encontrar abajo de este cartel.

Muestras:

¿Y tú qué opinas? ¿Puede un hashtag ser vehículo discursivo para un cambio social?

Cuando el body positivity cae en body shaming

Adriana Camarena, adriana.camanera@uabc.edu.mx
Ibérica B. Ramírez, iberica.ramirez@uabc.edu.mx
Sarah I. López, lopez.sarah@uabc.edu.mx
***Este cartel es el producto de un trabajo de investigación desarrollado por estudiantes de licenciatura en la Universidad Autónoma de Baja California en el marco de la materia Análisis de discurso. Las estudiantes recibieron orientación teórico-metodológica para diseñar su investigación. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de las estudiantes.

Hana Uzaki es una personaje del manga japonés Uzaki-chan wa Asobitai! Hana es una estudiante de 19 años caracterizada por su corta estatura, cintura estrecha y busto de 96 cm. Recientemente su ilustración desató una controversia en redes sociales como Twitter. A continuación se presenta y analiza un ejemplo de cómo la discusión en torno a la heroína devela discursos de aceptación y rechazo a la estética de ciertos cuerpos.


¿Y tú qué opinas? ¿Es que el body positivity cae en el body shaming por reivindicar otros cuerpos que antes eran estigmatizados?

He aquí el tweet original:


A %d blogueros les gusta esto: