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Habla materna: ¿Hace daño hablar “chiqueado” a los niños?

Por más que alguien se resista a “simplificar” su habla y agudizar su tono de voz frente a un bebé, resulta que estamos biológicamente destinados a hacerlo.
Nadie nos enseñó cómo hablarle a los bebés, pero las madres tenemos la carga genética y biológica necesaria para saber cómo hablarle a nuestros críos y así llevarlos a que aprendan a comunicarse para sobrevivir. Instintivamente le hablamos “chiqueado” a los bebés.

Se le llama habla materna, motherese (maternés en español) o baby talk al habla que los padres o cuidadores dirigen a los bebés y niños pequeños. Esta forma de comunicación se distingue por un tono especialmente agudo y una simplificación gramatical de la lengua caracterizada por la predilección de frases y oraciones cortas, el uso de sustantivos concretos en lugar de abstractos o descripciones complejas, la selección de nombres propios y apelativos sobre pronombres, la formulación frecuente de preguntas breves, etc.

Mediante el motherese, el bebé desde que nace va aprendiendo muchos principios de interacción humana que asentarán las bases para su adquisición del lenguaje. Por ejemplo:

  • El bebé aprende a distinguir cuándo le hablan a él y cuándo no. Sabe que cuando las voces de sus cuidadores se hacen agudas, la interacción está dirigida hacia él y presta más atención.
  • Poco a poco, el bebé empieza a reconocer también lo que son los turnos de habla. Comienza a notar que, después de que se le dirige una cadena de sonidos con una entonación ascendente al final (las preguntas en el español, por ejemplo), se destina un momento de silencio para esperar una reacción de su parte. Así él empieza a entender que existe la expectativa de que él también participe activamente en la interacción.
  • Otra tarea muy importante que lleva a cabo el bebé mediante el motherese es la toma de estadísticas de los sonidos de la lengua de sus cuidadores. Naturalmente, ningún bebe nace sabiendo cuál es la lengua (de las más de 7 mil que existen en el mundo) que está destinado social y geográficamente a aprender. Por eso mismo, el bebé recién nacido es capaz de discernir todos los sonidos de cualquier lengua, pues todavía no está condicionado a preferir unos sonidos sobre otros. El bebé pudiera tener a su mamá hablándole en español, a su papá hablándole en inglés, a su hermano en francés y su niñera en alemán (por poner un ejemplo drástico), y él se dedicaría a tomar estadísticas de cada lengua, y, al poco tiempo, sabría perfectamente identificar cuál es cuál y relacionarla con la persona que la habla. ¿Cómo hacen esto los bebés? Cada vez que alguien les habla, especialmente la mamá, el bebé se fija en cuáles son los sonidos más frecuentes y dónde se encuentran estos en la cadena hablada con base en la entonación y las pausas. A esto se le llama aprendizaje estadístico. Este trabajo lo desarrolla todo el tiempo, desde que nace, de manera que, antes de haber cumplido su primer año, ya reconoce los sonidos de su lengua materna… pero ya no presta atención ni distingue tan fácilmente los sonidos de cualquier otra lengua. Hasta entonces el bebé ya fue predispuesto, socialmente hablando, a preferir la lengua que le es más familiar que cualquier otra.

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De esto se deduce que entre más se le hable al niño, mejor estimulación tendrá y más rápido podrá adquirir estos conocimientos.

Algo desaconsejable, sin embargo, es que una misma persona acostumbre a hablarle al bebé en 2 o más lenguas diferentes de manera arbitraria, pues esto dificulta su toma de estadísticas y le evita aprender contextos diferentes de interacción.

Entonces, ¿le hacemos daño a los bebés cuando les hablamos en motherese? No, pero… podría llegar un punto en el que sí.

Tal como estamos biológicamente programados para hablar motherese a los bebés, también lo estamos para ir aumentando la complejidad de nuestro habla según los avances que vaya mostrando el niño en su adquisición de la lengua. De forma inconsciente los adultos adaptan su motherese al habla del niño, y así, juntos, papás e hijos van colaborando en esta proeza que es el aprender a comunicarse e interactuar en sociedad.

Si uno de los cuidadores fallara en este gradual aumento de la complejidad de su habla hacia el niño, a este último le estarán faltando los estímulos apropiados para que siga avanzando en el desarrollo de su lenguaje. Un problema así podría ser notorio a partir de los dos años de edad del niño.

Antes de concluir, quiero hacer una aclaración. El motherese NO consiste en imitar al niño. O sea, si el bebé le dice “tete” a la leche, hablar motherese no es llamarle “tete” a la leche. El bebé produce la palabra “tete” a partir de escuchar frecuentemente la palabra “leche”. Si uno le empieza a hablar de “tete”, el niño se confunde porque asume que está escuchando una palabra nueva. Si llega a pensar que “tete” y “leche” son sinónimos y formas igualmente aceptables de la palabra, dejará de esforzarse por decir “leche” bien por un “pequeño” malentendido.

El motherese es una gran herramienta, entre muchas otras más no discutidas aquí, de las que se vale el niño para aprender, no solo a hablar, sino a interactuar y vivir en sociedad. Podemos estar tranquilos sabiendo que nuestra forma anormalmente aguda y simplificada de hablarle a nuestros niños no es una excentricidad, sino un mecanismo biológicamente programado que instintivamente usamos para consentir, amar y ayudar a nuestros hijos en su desarrollo.

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  1. Muy bien, pero siento que debería haber más respeto para los que somos ateos y qué nuestras mismas familias no…

Hablemos de autismo

Lilia María Vallejo Ruiz
Pro Autismo

Bueno, voy a hablar de autismo desde mi único e irrepetible punto de vista.

A mi hijo Sebastián lo diagnosticaron en el Children’s Evaluation Center de Tucson, Arizona cuando tenía dos años y medio.  Me dijeron que tenía un retraso severo global en todas las áreas y un desarrollo con características de autismo.  Ahí empezó mi confusión: ¿características de autismo? Entonces pregunté, ¿pero tiene o no tiene autismo? La respuesta que me dieron me siguió confundiendo: No lo sabemos, tiene que recibir terapia durante un año y ser evaluado de nuevo.

En aquel tiempo podías escuchar: “tiene síndrome de Kanner”, “tiene un trastorno del desarrollo”, “tiene agnosia verbal auditiva”, “espectro del autismo”, “autismo”. Ahora le llaman TEA por las siglas de “Trastorno del espectro autista” o del autismo según se traduzca.

También se decía que el autismo era un síndrome; ahora se dice que es una condición de vida.  En aquel tiempo de confusión con las etiquetas, pensaba con sarcasmo, entonces diré que mi hijo tiene “fregadoxia mixta y compuesta”.

Se entendía mejor cuando le llamaban síndrome, porque el significado de la palabra lo dice; además lo comparaba con el síndrome de Down, es decir, no es una enfermedad sino un conjunto de características que comparten o hacen similares a ese grupo de personas.

Lili con su hijo Sebastián.

Los niños con síndrome de Down se reconocen fácilmente porque tienen similitudes físicas y un marcador biológico. Reconocer a un niño con autismo se complica porque no tienen similitudes físicas ni marcador biológico, sino que las similitudes o características que comparten son dificultades en el área de comunicación, la cual repercute en la socialización y el comportamiento. Pero va más allá porque esto se debe a que su cerebro procesa diferente la información que entra por todos sus sentidos, lo cual incide en su forma de aprender, entender el mundo y, por ende, en su comportamiento.

Para un papá, un profesional o cualquier persona que esté iniciando en este tema, será muy difícil entenderlo y comprenderlo.  Puede ser más fácil imaginar qué puede sentir una persona con ceguera, con sordera, con impedimentos motores, etc., y darnos una idea de cómo poder ayudarlo, que imaginar qué sentirá una persona con autismo.

Imaginar lo que siente, cómo procesa la información y explicar el comportamiento de una persona con autismo es mucho más complicado. Para lograr esto a mí me ayudaron mucho los textos de Gary Mesibov, Temple Grandin y Hilde Clerk.  Hoy en día también aprendemos de las personas que están en el extremo leve del espectro porque nos pueden decir qué sienten y cuáles son sus dificultades.

Por otra parte, al ser definido como un “espectro”, entiéndase no como fantasma que es lo que a todos nos viene a la mente, sino como “variedad de elementos, tendencias, clases etc., que forman un todo”, entonces el TEA va desde leve, moderado a severo y dentro de éstos, puede ser muy leve, menos leve, poco leve, muy moderado, poco moderado, menos moderado, poco severo, menos severo, muy severo. Además, con o sin discapacidad intelectual, la cual también va desde leve, moderada a severa, en algunos casos puede haber otros padecimientos, discapacidades etc., etc., y bla, bla, bla que nos pueden estresar y complicar la existencia. De hecho, en algún estudio leí que los padres de niños con autismo son los más estresados del planeta, comparándolos con los papás que tenían hijos con otras condiciones especiales diferentes al autismo.

Centro Interdisciplinario de Atención al Autismo en Tijuana, México

 Con esto quiero enfatizar los siguiente: hay profesionales que dicen que no hay niveles ni diferencias, que todos son iguales.  Son iguales en valor y dignidad, igual que todos los seres humanos; son valiosos únicos e irrepetibles, de eso no hay duda.  Pero por supuesto que la realidad nos muestra que hay diferencias; el DSM-V no está equivocado. Todos los seres humanos somos diferentes en cuanto a habilidades y debilidades.  El hecho de que todos los seres humanos seamos diferentes no significa que unos valen menos y otros más, que eso quede claro.  Mi hijo con autismo severo vale lo mismo que el presidente del país más rico del mundo. Todos somos iguales en valor y dignidad. Así que no tengo por qué sentirme avergonzada o menospreciada por el hecho de que mi hijo no tiene la inteligencia o habilidades de otros. Aclarado este punto, luego entonces, es muy importante que conozcamos bien al hijo que nos tocó, su nivel de autismo, nivel de inteligencia, sus habilidades, fortalezas y debilidades, además de comprender y entender qué significa tener autismo para poder ayudarlo.  

Esto sería apenas el principio de las dificultades que encontraremos en el camino y las cuales debemos superar. Otras serán la discriminación, el rechazo, la falta de información, la falta de servicios, etc., etc., por parte de la comunidad y muchas dudas sobre cómo enseñar a nuestro hijo a hacer tal y cual cosas, que van desde actividades como vestirse, comer, dormir, ir al baño, hasta comunicarse, nombrar y reconocer objetos, alimentos, lugares, etc., etc., hasta leer, escribir y más etc., etc., que en el caso de cualquier niño, sería tan normal y común como mandarlo a la escuela.

Bueno, poner los pies sobre la tierra, sin menospreciar o sobrevalorar, sin descuidar o sobreproteger, nos acercará más a la aceptación de nuestra realidad y ésta nos llevará a amar verdaderamente a nuestro hijo por lo que es y no por lo que quisiéramos que fuera.

Disponible también para terapias en línea

Las dudas que tenía cuando mi hijo era pequeño, ¿irá a hablar?, ¿irá a estudiar en la universidad?, ¿se irá a casar?, ¿tendrá hijos?, ¿irá a trabajar?, ¿será independiente?, dudas que me comían el alma, ahora a sus 33 años tienen respuesta: no habla, no irá a la universidad, no se casará, no tendrá hijos, no será independiente, trabajará en un taller protegido, necesitará custodia hasta el fin de sus días.

Los que se encuentran en el otro lado del espectro sí lo podrán hacer, si así lo desean, como varios que conozco, entre ellos un médico que atiende a mi esposo.

A pesar de que esta historia parece triste, no lo es; es una vida de lucha, de esfuerzo, de logros y felicidad. No estamos solos, siempre hay alguien que empezó antes que nosotros, gente que nos ayudó y nos abrió el camino, pioneros en el mundo, pioneros en nuestro país, que nos inspiraron a seguir adelante. También hay siempre personas muy generosas que nos apoyan para lograr nuestros sueños; muchas gracias de corazón a todas ellas.

Finalmente, aquí seguiremos nosotros, con el favor de Dios, para acompañarte, ayudarte y seguir “hablando de autismo”.

Lilia María Vallejo Ruiz es directora del Centro Interdisciplinario de Atención al Autismo, ubicado en Tijuana, México, y madre fundadora de la Asociación Pro Autismo, A. C. desde 1994. Actualmente, Sebastián asiste a un taller de capacitación para el trabajo con personas con autismo, administrado por la misma Asociación.

Si te gustaría apoyar a la Asociación Pro Autismo, haz click aquí.



¿Qué es la gramática?

Yesenia de la Torre Beaven
Lic. en Comunicación y maestrante en Cultura escrita
yesenia.beaven@gmail.com

Muchas personas aún consideran a la gramática como una serie de reglas complicadas que solo usan las “personas cultas” o aquellas con un cierto nivel de estudios, pero esto no es así. Más que reglas, la gramática es la estructura de una lengua, es la forma en que se organiza el lenguaje para formar frases y oraciones en un idioma determinado. La gramática sirve para expresarnos efectivamente cuando hablamos o escribimos y permite que los demás entiendan nuestras ideas y pensamientos con claridad. 

¿Sabías que desde niños aprendemos la gramática de nuestra lengua materna sin ningún tipo de educación formal?

Cuando empezamos a hablar, además de las palabras, también asimilamos la forma en que éstas se unen y combinan dependiendo de lo que queremos decir: de esto se trata la gramática.


Una de las formas de entender mejor una lengua es observando sus transformaciones a través del tiempo y esto es posible gracias a las aportaciones de aquellos que estudian el lenguaje.  Los siguientes gramáticos, cada uno desde el contexto de su tiempo y lugar, contribuyeron al entendimiento y la preservación de su lengua de origen; por esto se les considera figuras emblemáticas de la historia de la gramática. 


Entender el funcionamiento de una lengua puede traer ventajas en entornos educativos, laborales y en nuestra vida diaria; sin embargo, la gramática no revela si hablamos “bien” o “mal” una lengua sino qué tanto la conocemos y si la utilizamos a nuestro favor en situaciones comunicativas concretas.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Bibliografía

Corredor Tapias, J. & Romero Farfán, C. (julio-diciembre 2009). Seis gramáticos celebérrimos, y sus gramáticas: Panini, Dionicio de Tracia, Antonio de Nebrija, Andrés Bello, Rufino José Cuervo Urisarri y Miguel Antonio Caro Tobar. Cuadernos de Lingüística Hispánica 14, pp. 199-222. https://www.redalyc.org/pdf/3222/322227520013.pdf

La UNESCO vs la desinformación

Francisco J García
Lic. en Arquitectura, maestrante en Cultura escrita y podcaster
fcogarcia@msn.com

Para platicarles del tema, me voy a regresar al año de 1996 cuando, junto con otros compañeros, hice un viaje a la ciudad de Barcelona, España. Nosotros íbamos a un Congreso de Arquitectura y uno de nuestros maestros nos sugirió que solicitáramos en la Universidad de San Diego, California, la credencial de estudiante por la UNESCO. “Esa credencial les va a servir de mucho: seguridad y descuentos a museos, galerías, espectáculos, etc.” Esa fue la primera vez que yo escuché de la organización.

¿Qué es la UNESCO/OUNESK? Es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura; un organismo especializado de las Naciones Unidas que se dedica a instruir a la sociedad en una gestión más eficaz de su propio desarrollo, a través de los recursos naturales y los valores culturales, con la finalidad de modernizar y tener progreso en el mundo, sin perder la identidad cultural. Es una organización pacifista que tiene como principal objetivo el apoyo a la alfabetización. La UNESCO promociona la libre circulación de ideas por diferentes medios audiovisuales, fomenta la libertad e independencia de prensa con diferentes programas. A lo largo de este texto hablaré sobre la postura de la UNESCO ante la desinformación. Como subtemas examinaré qué está haciendo, cómo maneja la información y qué está sucediendo en México. Considero que estos temas cobran relevancia a raíz de que últimamente sale a relumbrar más el tema que se conoce como las como fake news, las cuales se pueden definir como informaciones falsas, divulgadas por los medios tradicionales y las redes sociales, cuya finalidad es engañar o manipular al público para lograr objetivos que responden a intereses particulares.

Desinformación y la UNESCO

La “desinformación”, como concepto, proviene de la traducción literal del término ruso dezinformatsia, empleado por los soviéticos en los años veinte para referirse a las campañas de “intoxicación” que, según ellos, lanzaban los países capitalistas. (Burgueño, 2018) Aunque la desinformación existe desde tiempos muchísimo más remotos, esta ha sido un recurso útil para cualquier círculo de poder que busca cumplir un objetivo sobre la conciencia colectiva.

Tomando como ejemplo la pandemia del COVID 19, se dice que la “desinformación” está, de alguna manera, alimentando a la pandemia. “Nuestro enemigo es también el creciente aumento de la desinformación” (UNESCO, 2020a), así lo dijo el Secretario General de las Naciones Unidas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado a la “desinformación” como una segunda pandemia. Existe una sobreabundancia de información, algunas veces precisa, otras no; eso hace más difícil que la sociedad confíe en las recomendaciones e instrucciones institucionales cuando es necesario.

La UNESCO ha dado a conocer su postura ante la “desinformación” con varios “policy briefs”, informes políticos por su traducción literal, ya que, con el volumen y velocidad con la que circula la información falsa dentro de la “infodemia”, se produce también una “desinfodemia” peligrosa, de información falsa, errónea y a veces malintencionada. Mientras que la información debe fortalecer y educar, la “desinformación” perjudica, al poner vidas en peligro, y conduce a la confusión y al desacuerdo. La UNESCO menciona que es difícil mantener estadísticas de la “desinformación” por sus alcances y su rápida difusión, pero es posible manejar cifras aproximadas. Por ejemplo:

Sobre la base de un análisis de aprendizaje automático (machine learning) de 112 millones de posteos públicos realizados en 64 idiomas en distintas redes sociales, todos relacionados con la pandemia del COVID-19, los investigadores de la Fundación Bruno Kessler detectaron que un 40% de los mensajes provenían de fuentes poco fiables.

UNESCO, 2020
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La UNESCO en México

Los anteriores son algunos de los puntos que la UNESCO ha estado estudiando y publicando en sus informes políticos, para ello también hace un gran énfasis en el gremio del periodismo, el cual se ha visto afectado con más restricciones y mayores riesgos, incluso con la supresión de su derecho a la libre expresión. La UNESCO ha tomado varias medidas en medio de esta crisis para defender el periodismo de calidad. Por otra parte, también se ha reconocido al periodismo como un elemento esencial para la sociedad, en el presente y futuro de la comunicación. “La necesidad de garantizar la seguridad de periodistas también ha sido enfatizada, por varios grupos independientes tales como el Grupo de Amigos sobre Seguridad de Periodistas en Nueva York, Ginebra, Viena y Paris”(UNESCO, 2020).

En México la UNESCO ayuda con estrategias a las áreas locales al actuar como conexión especializada en asistencia técnica entre los diferentes poderes de gobierno, las instituciones, las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades y actores sociales protagonistas, creando un círculo que ayude al bienestar social, una tarea difícil pero no imposible.

Por otro lado, en su página principal, UNESCO México tiene un plan de acciones ante la emergencia sanitaria del COVID-19. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en un podcast de nombre “Voz de la Diversidad”. Los siguientes son algunos episodios que se encuentran de forma gratuita en la página. En promedio duran 10 minutos cada uno y se pueden encontrar en este link:

  • Diplomacia científica y para la salud, por Marga Gual Soler.
  • Bioética y COVID 19 por Jennifer Hincapie Sánchez.
  • COVID 19 y Pueblos Indígenas, por Irma Pineda Yodo.

 “La UNESCO se compromete a apoyar a los gobiernos para el aprendizaje a distancia, la ayuda científica, el apoyo a los diferentes canales de información y para que, juntos, compartamos conocimiento, más que este virus” (UNESCO, 2020b).

No te pierdas este podcast.

Medidas para combatir la desinformación

Las motivaciones para la desinformación son diversas. Pueden ser fines económicos o políticos, para culpar a terceros o polarizar a las personas. La desinformación implicada puede ser compartida por individuos, grupos o diferentes medios de comunicación. En varias ocasiones la “desinfodemia” encubre falsedades entre informaciones veraces y se disfraza en formatos familiares.

Gran parte de la responsabilidad también está en la sociedad, en el qué, cómo y dónde leen la información. Recientemente, la Secretaría de Cultura (2020) publicó unas recomendaciones sobre qué observar y a qué prestarle atención para identificar si lo que se lee es una noticia falsa. Esta dice que las noticias falsas se caracterizan por:

  1. Estar publicadas en medios de poco prestigio.
  2. Ser anónimas.
  3. No mencionar fuentes de información.
  4. A veces, el tema del titular, el contenido y las imágenes no concuerdan.
  5. Apelar a prejuicios y buscar mover sentimientos como odio racial o de clase, alarma social, individualismo, etc.
  6. Tener formatos descuidados o inusuales.
  7. Imitar el formato/nombre de otros medios más conocidos.

Si una fuente de consulta cuenta con algunas de estas características, lo más recomendable es, primero, evitar compartir su contenido con otras personas, y segundo, validar la información en alguna otra fuente de mayor credibilidad.

Conclusiones

La UNESCO ha intensificado sus esfuerzos por proporcionar apoyo a la población con información de calidad, actualizada por diferentes medios de comunicación. Están muy conscientes de que, como respuesta a esta crisis, se tiene que reforzar el trabajo para controlar la velocidad con la que se distribuye la “desinformación” o las fake news. Por lo tanto, es muy importante, como lectores, buscar información con fundamentos, de instituciones con alto nivel de credibilidad y periodismo profesional, en la cobertura de diferentes temas. No olviden que la información debe fortalecer y educar, mientras que la desinformación perjudica al poner vidas en peligro, conduce a la confusión y al desacuerdo y afecta la toma de decisiones.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Bibliografía

Burgueño, J. M. (2018, 25 mayo). Fake news, un fenómeno nuevo con siglos de historia. Telos-Fundación telefónica. https://telos.fundaciontelefonica.com/fake-news-fenomeno-nuevo-siglos-historia/

Secretaría de Cultura (2020, 8 diciembre). ¿Sabes cómo identificar una paparrucha? [Publicación de estado] Facebook. https://www.facebook.com/SecretariaCulturaMx/photos/a.419847938104701/3481241955298602/

UNESCO. (2020a, Mayo 3). Periodismo, libertad de prensa y COVID-19. https://en.unesco.org/sites/default/files/unesco_covid_brief_es.pdf

UNESCO (2020b, 8 marzo). Acciones ante la emergencia sanitaria. https://es.unesco.org/mexicoreune. https://es.unesco.org/mexicoreune

Gordofobia: la responsabilidad de la industria del entretenimiento

 Yesenia De La Torre Beaven
Lic. en Comunicación y maestrante en Cultura escrita
yesenia.beaven@gmail.com

*** ADVERTENCIA: Este artículo contiene spoilers sobre la película Nadie sabe que estoy aquí, de Netflix.

Nadie sabe que estoy aquí es el nombre del primer largometraje del director chileno Gaspar Antillo que se estrenó en la plataforma de Netflix en junio del año 2020. La película cuenta la historia de Memo, interpretado por el actor Jorge García, un hombre que ha vivido aislado del mundo luego de un trauma que experimentó en su niñez cuando perseguía el sueño de ser cantante. A pesar de su talento, Memo fue rechazado por su aspecto físico y su voz fue “entregada” a otro niño que se volvió famoso con ella haciendo playback. “Dile a tu hijo que la voz no lo es todo”, le dice el productor del programa de televisión al papá de Memo; y cuando observamos el contenido actual de películas, shows de televisión o clips musicales nos damos cuenta de que tiene razón: a la imagen, a lo físico, se le da un valor desproporcionado en comparación con otros atributos en la industria del entretenimiento. 

¿El resultado? Estándares estéticos corporales que refuerzan estereotipos, perpetúan la discriminación social y evitan la aportación de referentes culturales que promuevan la tolerancia a la diversidad y las actitudes más sanas en cuanto a la relación con el propio cuerpo. La gordofobia es solo una de muchas consecuencias de una sociedad obsesionada con el cuerpo; es verdad que la industria del entretenimiento no es la única que colabora en este aspecto, pero sí tiene un papel central en la difusión de los cánones de belleza por la cantidad de personas a la que llegan sus contenidos; por tanto, tiene un papel central en la difusión de la gordofobia. 

Gordofobia

El término gordofobia sirve para designar el rechazo y la discriminación hacia personas con sobrepeso (Torres, 2020). Es una palabra relativamente nueva y aún no aceptada por la Real Academia Española, aunque el estigma hacia las personas gordas existe desde hace mucho tiempo. El miedo y desprecio a lo gordo, no solo hacia las personas sino a la mera idea de subir de peso, se encuentra arraigado en nuestra sociedad y es reforzado por discursos que asocian al sobrepeso con problemas de salud y otros aspectos negativos. 

En el ámbito médico es común que se vincule a la gordura con una ingesta excesiva de alimentos, cuando no siempre es así. En el artículo “La gordofobia es un problema de trabajo social”, Navajas-Pertegás (2017) menciona que el mito de que la gordura es fácilmente corregible con dieta y ejercicio resulta problemático a la hora de representar la multitud de vivencias corporales experimentadas por las personas gordas, además de que fomenta los estigmas asociados a la gordura. La realidad sobre el sobrepeso es más compleja, ya que puede estar relacionada con “factores genéticos y metabólicos; mecanismos hormonales y neurohormonales; el historial de pérdida-aumento de peso; la constitución física, la clase social y el género”, entre otros.

Asimismo, hasta hace algunos años la mayoría de los contenidos creados con fines de entretenimiento solían retratar a las personas gordas como flojas, torpes, poco exitosas o con baja autoestima; las relegaban a papeles secundarios, cómicos o antagónicos; y si las presentaban como protagonistas, la historia giraba en torno a su aspecto físico o a su proceso de transformación de persona gorda-lamentable a delgada-exitosa.

Quizá los ejemplos antes mencionados se refieren a personajes e historias ficticias; sin embargo, las consecuencias de la gordofobia son muy reales y abarcan ámbitos como el social, emocional y el físico. Estas consecuencias se traducen en desigualdades laborales, de movilidad, de diagnóstico médico, educativas, etcétera; además de que las personas gordas llegan a internalizar los prejuicios de los medios de comunicación y sociedad, lo que afecta su salud mental y física de distintas formas (Navajas-Pertegás, 2017, 40-41). 

Tal como le sucede a Memo en la película, muchas veces el rechazo de los demás convierte la vida de las personas gordas en una lucha constante contra su propio cuerpo. La sociedad les dice que “hay algo malo” en ellos, que no deberían quererse ni estar conformes con su aspecto, que deberían ocultarse y estar fuera del foco de atención. Memo entiende a temprana edad que no hay lugar para él en el mundo del espectáculo. Esta injusticia lo llena de rabia y arremete contra el niño al que “le dieron su voz”, causándole un accidente que lo deja sin poder caminar. Así, Memo se convierte en el villano de la historia ante los ojos del público. No solo pierde su sueño de cantar, sino que el trauma vivido lo hace aislarse física y emocionalmente. Lo castigan por ser gordo y lo condenan al abandono. Nobody knows I’m here. No one can set me free, canta Memo desde sus adentros. 


La cultura de lo visual 

Hoy más que nunca, lo visual tiene una gran aceptación y preferencia y la industria del entretenimiento lo aprovecha todo lo que puede porque “es lo que vende”. Por ejemplo, en el ámbito musical se suele pensar que lo auditivo es lo más importante en el desempeño de un artista; sin embargo, un estudio demostró que las personas dependen principalmente de la información visual al hacer juicios sobre la interpretación de los músicos y los juzgan conforme a esto (Tsay, 2013). De ahí que los productores pongan tanto empeño en la apariencia de los artistas; su figura es el producto más relevante, incluso más que el propio arte. Quizá por esa razón los personajes de la película decidieron que la voz de Memo valía más fuera de su cuerpo, porque este se salía de la norma de “lo bello”, de lo que la gente quería ver.

Entonces, ¿cómo determina nuestra mente lo que es bello o feo? ¿De dónde sacamos la idea de que la gente gorda es graciosa o que de que la gente gorda es floja? Nuestra percepción de las cosas se conforma de información y experiencia vivida, y no cabe duda de que los medios masivos y digitales proveen mucha de esa información. Pensemos en los personajes que interpreta Melissa McCarthy, donde lo cómico reside en el tamaño de su cuerpo, o en las clásicas películas donde Eddie Murphy se viste de gordo para “hacer reír”. Las películas, series, telenovelas y demás contenido de entretenimiento fomentan este tipo de prejuicios al seguir mostrando la gordura de forma despectiva. 

También en los medios digitales prolifera la cultura de lo visual. El caso de Instagram es un claro ejemplo y muestra el valor que se le da al aspecto físico en la sociedad. En esta red social, mientras más parecidos seamos al canon hegemónico de belleza, más likes y seguidores tendremos, pero si nos alejamos de esos patrones estéticos, nos volvemos indignos de ser vistos o seguidos. Así le pasó a Memo, aunque en otra plataforma, que por su gordura le negaron la fama; porque estar en un escenario era estar expuesto, era ser visto por multitudes y él, por su aspecto, “no lo merecía”. A partir de esto, el personaje se aísla no solo física sino también mentalmente. Un doble aislamiento. Huye del mundo real y hostil para refugiarse en sus fantasías de luces y brillantina; un mundo donde es a él a quien le aplauden y a quien admiran. Él, gordo y enorme, aceptado y admirado por todos.   

Es probable que si Memo existiera en nuestra realidad, en este tiempo, ni siquiera sabría lo que está pasando con la pandemia del Covid-19. Mientras nosotros estamos aislados en nuestras casas por miedo a un virus, Memo está aislado por miedo al prejuicio de la gente, otro virus más antiguo. Lo cierto es que hoy más que nunca lo visual adquiere mayor importancia, pues si antes experimentábamos gran parte de nuestra vida a través de una pantalla de televisión o mediante el celular, ahora este tipo de experiencia se convierte en una de las pocas formas de acceso a la socialización. Vivimos a través de la red y lo peor es que la gordofobia nos siguió hasta acá. El encierro por la pandemia de Covid-19 ha intensificado el temor que tienen muchas personas a subir de peso. 

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Su amenaza ronda por todas partes: en memes que hacen burla de lo gordos que podríamos terminar después de la cuarentena, en los miles de influencers que bombardean las redes con sus interminables rutinas de ejercicio que te permitan “guardar la línea” en estos tiempos, y  en la  infinidad de gurús, coaches y nutriólogos satanizando el acto de comer e instándonos a ingerir la menor cantidad de alimento posible (Lobatón, 2020).


La responsabilidad de los comunicadores en la divulgación de la gordofobia

Los seres humanos tenemos una dependencia natural e inconsciente a las señales visuales, Chia-Jung Tsay (2013) lo menciona en su estudio sobre la percepción del desempeño musical. Esto significa que somos más propensos a ser persuadidos a través de las imágenes, y aquellos que están detrás de los contenidos que recibimos todos los días lo saben muy bien. Su trabajo es saberlo y adaptarlo según sus intenciones comerciales. La publicidad, por ejemplo, repite ciertas imágenes una y otra vez hasta que sus intenciones resultan inapreciables. Es decir, nos exponen tanto a ciertas formas e ideas que ya no cuestionamos su “normalidad” o su legitimidad. De ahí que los sistemas de representación visual sean tan poderosos, porque acaban moldeando nuestras creencias y, por ende, nuestras relaciones (Martín Prada, 2013, 117-118). 

Es interesante cómo en redes sociales suelen hacerse comentarios de que las nuevas generaciones “se ofenden por todo”. Lo que sucede es que los valores cambian; aquello que era aceptado en los años ochentas o noventas no es igual de válido el día de hoy. Los chistes misóginos o racistas de la comedia de hace décadas no tienen cabida en la dinámica actual y representan una ofensa para mucha gente. Los medios de comunicación deben mantenerse en un proceso de adaptación para servir a la sociedad conforme a los valores contemporáneos; esa es su responsabilidad (Fuentes, 2002).

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Hoy la gordofobia es un tema relevante porque por mucho tiempo hubo silencio, una aceptación enfermiza de todos estos prejuicios. Lobatón (2020) acierta al decir que la satisfacción no vende, pero sí la vergüenza y el descontento. Por eso a la publicidad y a la industria del entretenimiento le sirve tener un público inconforme con su cuerpo, pues esto le garantiza la venta de sus productos y sus historias. En una sociedad que sobrevalora la corporalidad hegemónica, es todo un acto de rebeldía cuestionarla y pretender la inclusión de la diversidad estética en los medios.

Con todo, vale la pena que como comunicadores pongamos atención a la forma en que se transforman los valores y creencias de la gente para que el contenido que generemos (ya sean fotografías, videos, escritos, ilustraciones, etcétera) cumpla con la tarea de dar visibilidad a todos los miembros de nuestra sociedad. Más aún si nos encontramos detrás de un medio masivo de comunicación, ya que estos juegan un papel fundamental en la conformación de referentes culturales que, como menciona Margarita Cruz (2012), “bien utilizados reafirman identidades, pero mal encauzados afectan la memoria histórica de la nación”.

En definitiva, los contenidos de entretenimiento tienen una enorme capacidad para perpetuar estereotipos e imposiciones sociales, por lo que es indispensable que existan representaciones en positivo de las personas gordas. Asimismo, si queremos disminuir o, idealmente, terminar con la gordofobia en los medios, habrá que asumir nuestra responsabilidad como comunicadores y darle el foco de atención a historias y personajes que promuevan la diversidad estética y corporal. De lo contrario, nos iremos quedando al margen de la realidad social y, en algún momento, nuestras propuestas serán ignoradas como han sido ignoradas las personas como Memo. 

El interés por lo visual no se va a terminar; lo estético seguirá siendo importante en la vida de los seres humanos. No obstante, sí podemos hacer más flexibles los conceptos e ideas que tenemos en torno a ellos; podemos actualizarlos de acuerdo a los valores contemporáneos y producir contenido que los represente. 

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Bibliografía

Cruz, M. (2012). Los Medios Masivos de Comunicación y su papel en la construcción y deconstrucción de identidades: apuntes críticos para una reflexión inconclusa. Bibliotecas. Anales de investigación, 8-9, 189-199. https://bit.ly/3e9DFM4

Fuentes, A. (2002). La responsabilidad de los medios de comunicación. Región y sociedad, 14(25), 227-231. https://bit.ly/3k4TllR

Larraín, P., Larraín, J. (productores) y Antillo, G. (director). (2020). Nadie sabe que estoy aquí. [Cinta cinematográfica]. Chile: Fábula.

Lobatón, R. (2020). La gordura en tiempos de Coronavirus. Raquel Lobatón. https://bit.ly/3lOBFvq

Martín, J. (2013). El nuevo régimen de la visualidad. En Cuestión de imagen: aproximaciones al universo audiovisual desde la comunicación, el arte y la ciencia (pp. 111-120). Ediciones Universidad de Salamanca.

Navajas-Pertegás, N. (2017). La gordofobia es un problema del trabajo social. AZARBE, Revista Internacional de Trabajo Social y Bienestar, 6, 37-46. https://revistas.um.es/azarbe/article/view/297181

Torres, A. (2020). Gordofobia: el odio y menosprecio hacia las personas obesas. Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/social/gordofobia

Tsay, C.-J. (2013). Sight over sound in the judgment of music performance. Proceedings of the National Academy of Sciences, 110(36). https://doi.org/10.1073/pnas.1221454110

Tutorial para configurar los controles parentales de iPhone y iPad

Liliana Lanz Vallejo
lanz.liliana@uabc.edu.mx
FB @LilianaLanzV

¿Sabías que puedes controlar prácticamente cualquier función, aplicación y contenido en los dispositivos móviles de Apple gracias a su menú de Tiempo en pantalla? En este tutorial te enseño la ruta para configurar los controles parentales del iPhone o iPad que compartes con los niños en tu familia. Entérate de cómo:

  1. Fijar tiempos de uso para el celular
  2. Fijar límites de uso para cada aplicación
  3. Habilitar de manera permanente ciertas funciones, a pesar de los controles parentales
  4. Restringir todo tipo de contenidos, incluyendo páginas de internet, películas, series, libros, aplicaciones, compras y envíos de información.
  5. Decidir y programar que solo se permita el consumo de contenidos preseleccionados

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Fan fiction como forma de representación de la comunidad LGBTTTIQA+

Alexandra García Galván
alexandraggalvan@gmail.com

Harry Potter fue el comienzo de muchas cosas: mi iniciación con la lectura de novelas, mi inclinación hacia los idiomas al tener la posibilidad de cambiarlos en los DVDs, así como mi búsqueda de material nuevo en internet. Después de buscar teorías y encontrar pequeños detalles del próximo libro, alrededor de 2003, me encontré con la página de FanFiction.net, un portal en donde fans como yo subían las historias que ellos querían ver en los libros de J.K. Rowling o en donde decidían solucionar algunos aspectos de la trama que no les gustaban. La posibilidad de encontrar una historia que me agradara era de lo más posible y yo siempre me dedicaba a buscar sobre canon divergence —término que se verá más adelante— o sobre mi pareja sentimental favorita en ese entonces.

A lo largo de los años, y con el fin de la saga, decidí dejar los fics (diminutivo de fan fiction) de lado y comencé a leer libros de nuevo, pero cuando uno se encuentra en algún nuevo fandom (conjunto de aficionados), sin importar cuál sea, el fan fiction (texto escrito por seguidores, basados en cualquier tipo de trabajo de ficción) vuelve a surgir.

Ahora, ¿cómo llegó mi inquietud sobre este tema tan particular? Después de leer un fragmento del último libro del mago, la autora J.K. Rowling le anunció al mundo que uno de los personajes principales de su obra, Albus Dumbledore, el famoso director de la escuela y mentor del protagonista, era gay. Muchos alabaron la afirmación, incluyéndome. ¿El problema que no había considerado? ¡Esto jamás se vio en los libros! Nunca hubo alguna pista o indicación de que lo fuera.

Este es un problema que ha aparecido tanto en libros como películas y series de televisión, en donde se ha invisibilizado o mal logrado la representación de la comunidad LGBTTTIQA+. Sin embargo, me he dado a la tarea de analizar el problema de la representación en otra serie, The 100, que a pesar de haber disfrutado enormemente y considerarme fan de ella, no llegó al extremo de lo que el mundo de Harry Potter fue y, aunque tampoco me considero shipper (seguidor de una pareja romántica, esté dentro del canon o no) de la pareja, sí pude comprender la desilusión y enojo con respecto a cómo esta fue tratada.

Mi objetivo es entonces ver si una buena representación puede darse en el fan fiction cuando no se dio en el canon, haciendo una comparación de un fic con uno de los episodios de la serie.


La marginalización del colectivo LGBTTTIQA+ en los medios

Los medios de entretenimiento masivos en la televisión aún pueden llegar de manera más sencilla que el internet, y su poder es tanto que puede moldear a un individuo de una manera íntima y fundamental, como lo que dice Berardi (2017) sobre la mutación digital:

La mutación digital está invirtiendo la manera en la que percibimos nuestro entorno y también la manera en la que lo proyectamos. No involucra únicamente nuestros hábitos, sino que afecta, a la vez, nuestra sensibilidad y sensitividad.

Berardi (2017: 10)

Los jóvenes de la comunidad LGBTTTIQA+ están cansados de verse marginalizados; desean ver parejas de gays confesarse su amor, quieren ver a parejas de lesbianas formando una familia y que no se les considere personajes secundarios y que sus historias tengan relevancia como las historias de los personajes heterosexuales.

Según Tsai (2006), la exclusión de este tipo de material no permite que miembros jóvenes de la comunidad crezcan con modelos a seguir y con los cuales identificarse, siendo de por sí difícil para muchos de ellos el poder salir del clóset debido a la “estigmatización social de su identidad” (2006, p. 34).

Es entonces que fans y, más específicamente, jóvenes miembros de la comunidad LGBTTTIQA+ buscan darle sus propias interpretaciones a los personajes o eventos que ellos consideran “ausentes en el texto original” (Busse, 2017), encontrando una alternativa de lograrlo mediante el fan fiction, el cual es un género literario basado principalmente en el afecto: en el amor por la fuente, el deseo de seguirla en un contexto diferente por la molestia con las cosas que están mal hechas y por la satisfacción que se encuentra en las amistades y deseos en común que circulan en las comunidades de fans (2017, p. 75).

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The 100 en fan fictions

Para mi investigación comencé a buscar fics basados en series de televisión en donde se hubiera detectado una representación nula, escasa o mal lograda de la comunidad LGBTTTIQA+. Decidí enfocarme en una serie de televisión ya conocida y en donde ya había detectado un problema, The 100, de la cadena The CW de Estados Unidos.

The 100 sigue la historia de los pocos sobrevivientes humanos que deciden volver a la Tierra después de casi cien años en el espacio, topándose con la sorpresa de que el planeta sigue habitado. En la primera temporada no hay indicio de que alguno de los personajes pertenezca a la comunidad LGBTTTIQA+, pero más adelante, la inclusión del personaje de la comandante Lexa, quien es lesbiana, hace que se incluya una relación con la protagonista, Clarke Griffin, quien hasta esta temporada se sabe que es bisexual, ya que en la primera temporada mantuvo una relación heterosexual. Sin embargo, la relación sentimental de “Clexa”, derivado de los nombres de Clarke y Lexa, sufrió de un rompimiento abrupto justo después de que la pareja hubiera compartido sus sentimientos e incluso hubiera mantenido relaciones sexuales, dándose así el Bury Your Gays o Dead Lesbian Syndrome, un tropo literario obsoleto que no permite la continuación de la pareja para evitar respuestas negativas (Hulan, 2017).

Analicé un fic con el propósito de ver si cumplía con los requisitos de una buena representación. Este es del género canon divergence, es decir, aquel fic que se mantiene en el mismo contexto que en las historias originales, sin llevar a los personajes a mundos alternativos o que contengan combinación de fandoms. Para encontrarlo, me dirigí a otro portal de fan fiction llamado Archive of Our Own o AO3, ya que cuenta con más motores de búsqueda. Después de buscar con la etiqueta LGBT y encontrar resultados que no servían al propósito de este trabajo, decidí agregar la etiqueta Clexa, con lo cual pude encontrar una historia basada en el canon y con buena respuesta en cuanto comentarios.

Análisis de Something Worth Living For

Something Worth Living For es un fic escrito por la usuaria Letthesongtakeflight a partir de 2016 y hasta 2018, nacido a raíz del episodio en donde uno de los personajes de la comunidad LGBTTTIQA+ muere.

En el episodio original de la tercera temporada, “Thirteen”, antes de partir por caminos separados, Clarke y Lexa duermen juntas después de llegar a un acuerdo que podría evitar una guerra entre clanes, ya que ambas buscan llegar a la paz después de diferentes disputas que les han ocasionado bajas.

Esta no es la primera vez que el programa de televisión implica una escena LGBTTTIQA+, pero la diferencia es que esta vez se trata de una de las parejas que más quería verse en la pantalla chica en aquel momento, ya que son personajes femeninos fuertes y con liderazgo, además de que esto formaría una unión entre un personaje principal con uno secundario.

En el momento en que estos dos personajes se separan, Titus, quien no está de acuerdo por el tipo de alianza, decide dispararle a Clarke porque cree que pone en peligro a Lexa, pero este le dispara a Lexa por accidente y ella muere, a pesar de que ha habido heridas más aparatosas dentro del programa y que después de muchos esfuerzos sanan.

Sin embargo, en Something Worth Living For, la que resulta herida es Clarke, a quien logran salvar. Además, la historia avanza, no se queda estancada solamente en lo que es la relación romántica de ambas, sino que continúa con los elementos principales de la historia original en los primeros dieciséis capítulos.

Disponible para terapia en línea.

The Vito Russo Test

Para que una película o serie muestre una representación LGBTTTIQA+ correcta, debe pasar “The Vito Russo Test”, una evaluación creada por la Alianza de Gays y Lesbianas contra la Difamación, (GLAAD, 2020, por sus siglas en inglés). Sus criterios son:

  1. El filme debe contener un personaje que se identifique como lesbiana, gay, bisexual, transgénero y/o queer.
  2. El personaje no debe definirse solamente por su orientación sexual o identidad de género.
  3. El personaje LGBTTTIQA+ debe estar vinculado a la trama de manera que su eliminación tenga un efecto significativo, lo que quiere decir que no se encuentra ahí solamente para proveer un escenario colorido. El personaje debe importar.

Sin embargo, el hecho de que se pase la evaluación no significa que la película o serie esté libre de problemas o que no tenga caracterizaciones o tropos ofensivos. En el caso de The 100, el personaje de Lexa, que es secundario, muere de una manera sencilla y fácil de olvidar en comparación a otras muertes dentro del programa.

¿Veredicto?

Something Worth Living For muestra el lado que pudo haber sido, una historia que pudo haber funcionado sin necesidad de quitar al personaje de Lexa, que elimina por default al ship Clexa, ya que ambos personajes se mantienen sin que ninguno cambie de forma de ser, como ocurre en diversos fics, ni pasa por un universo alternativo.

En la historia original, la “gente del cielo”, en donde Clarke pertenece, se encuentra enemistada por los “terrestres”, en donde Lexa comanda desde el inicio de la serie. Ahora, como la gente del cielo se está quedando sin comida, una parte de ella, liderada por el canciller Pike, decide atacar para apropiarse de las tierras de los terrestres y así llegar a cosechar comida.

Tanto Lexa como Clarke han luchado en episodios pasados para lograr una coalición junto con todas las tribus, incluyendo a la gente del cielo; pero las tradiciones de los terrestres y el miedo de la gente del cielo hacen que la llamada paz se vea muy lejana. Como los terrestres son atacados más adelante, Lexa decide entonces crear un bloqueo para que la gente del cielo no vuelva a traspasar las tierras que ellos necesitan para la siembra, diciendo que si lo hacen se enfrentarán a muerte. Como medida de prevención, Lexa le pide a Clarke que se quede de su lado pero ella decide irse para intentar hacer entrar en razón a su gente.

En Something Worth Living For se muestra cómo Clarke pasa por un proceso de recuperación después de que recibe el disparo, así como también muestra una unión más personal con Lexa. Ambas se declaran su amor incondicional pero también están conscientes del papel que juegan dentro de sus tribus. Las dos son líderes que deben mostrarle a su gente que las guerras no son la solución, por lo que Clarke, como lo planteaba la historia original, decide irse, logra llevar a cabo su cometido de convencer a su gente de que el canciller Pike está haciendo las cosas de manera incorrecta y regresa de nuevo al lado de Lexa.

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La historia original pudo haber seguido su curso, incluso siguiendo otra línea que no se plantea aquí debido a que no es relevante para los fines de este análisis. En la historia original se saca provecho de la muerte de este personaje secundario para precisamente darle más importancia a la segunda línea.

Siguiendo The Vito Russo Test, a pesar de que se trata de un fic, se puede observar que se cumplen las primeras dos características, en donde al tener relaciones sexuales es claro que el personaje de Clarke es bisexual y el personaje de Lexa se mantiene lésbico (ya que se menciona que su anterior pareja fue asesinada), y que los personajes, al no cambiar de personalidad, no se están definiendo solamente por su orientación sexual; el último punto se excluye porque no se está acabando con el personaje de la comunidad LGBTTTIQA+.

Modos de apropiación alternativa a los medios

La historia de Clexa se ve interrumpida de una manera drástica justo en el episodio central de su historia. Es entendible la decepción y el enojo de la comunidad al no poder verse representada en una serie proveniente de una cadena de televisión importante como lo es The CW.

Después de todas las malas críticas que enfrentó la producción, se notó un pequeño cambio en otra pareja, que comenzó a mostrar indicios más fuertes de su relación, pero no logró la atención que Clexa había logrado.

La manera en que los jóvenes deciden apropiarse del fan fiction es una reacción en donde se reflejan los deseos que quieren ver planteados en fuentes pertenecientes al canon, es decir, a lo que es válido y real dentro de la historia original. En sus historias se encuentran con personas que comparten gustos afines y estos a su vez alientan a los escritores a que continúen con aquello que pudo haber sido, ya de ahí incluso pueden nacer nuevas formas de verse representados, como con la creación de juegos de rol o fanart (ilustraciones) que pueden basarse en los textos leídos.

El fan fiction es una herramienta que no solo ayuda con el desahogo de estas personas, sino que es también un ejercicio escrito que los puede llevar a crear una historia original o, por qué no, una historia que llegue más allá de un libro, como viene siendo el caso de una serie de televisión, en donde por fin puedan ver plasmada su realidad incluso en un mundo de ciencia ficción.

Conclusión

A pesar de que hay más aceptación hacia la comunidad LGBTTTIQA+ en los últimos años, su representación en los medios de entretenimiento no ha llegado a una escala mayor. Al igual que las controversias dadas por la necesidad de ver personas de color o provenientes de otros países, este tipo de personajes pueden ser relegados a personajes secundarios o son utilizados para llamar la atención de la comunidad, creando ciertas artimañas visuales para atraer a ese tipo de público.

The 100 pudo haber logrado una buena representación de la comunidad LGBTQ+, pero optó por un final nada sano, dejando a aquellos fieles seguidores sin un atisbo de esperanza para sus personajes favoritos.

La buena representación de la comunidad es importante, sobre todo para aquellos que son jóvenes y que se encuentran buscando su lugar en el mundo, y qué mejor que usar un medio masivo al que ellos tengan acceso fácilmente. Clexa es un buen ejemplo para próximos programas de televisión sobre lo que NO debe hacerse con un personaje solo para crear impacto en la audiencia de manera negativa. Se deben buscar más maneras para que personajes importantes muestren su orientación sexual sin ser estereotipados y que aparezcan de manera natural, pero lo más importante, que no terminen dentro de la lista de personajes eliminados, ya que corren el riesgo de ser olvidados; aunque claro, hay personas que no olvidan y los mantienen vivos en sus fan fics. Sin embargo, ese no es el fin, sino que los personajes sean relevantes, importantes y que muestren su valía mientras vivan, para que esto proporcione más modelos de representación para la juventud y la comunidad en general.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Bibliografía

(2020) GLAAD The Vito Russo Test. Recuperado de https://www.glaad.org/sri/2020/vito-russo-test el 18 de agosto de 2020 

Busse, K. (2017). Framing Fan Fiction: Literary and Social Practices in Fan Fiction Communities (1ª ed.). Iowa, Estados Unidos: University of Iowa Press.

Letthesongtakeflight. (2018) Something Worth Living For. Recuperado de https://archiveofourown.org/works/6200017 el 15 de agosto de 2020

Tsai, W. (2006) What Does It Mean to Be Gay in American Consumer Culture? Gay Advertising and Gay Consumers: A Cultural Studies Perspective. Doctorado. Universidad de Texas, Austin, Estados Unidos.

Una visión de la educación en México

Emiliano Vidal Tavera
emilianovidalt@gmail.com

La educación en México para muchos es una realidad sumamente polémica y para otros, un reflejo de la ineficiencia que el país viene arrastrando desde hace más de 50 años. Desde el punto de vista de un estudiante egresado de bachillerato, la educación en México podría ser descrita con el adjetivo de “ilusionista”. Considero que la herramienta principal para que una administración pueda dirigir sus objetivos hacia el desarrollo y cumplimiento de las promesas establecidas para mejorar el bienestar social de los ciudadanos dentro de una región en particular debe ser una educación digna, aquella que intente formar ciudadanos activos, críticos, responsables, empáticos, tolerables y respetuosos con la inmensidad de religiones, orientaciones y estilos de vida que se encuentran presentes y ocultos por considerarse injustamente “diferentes” ante la cotidiana normalidad.

Lo anterior, se encuentra establecido en el artículo 3° de la Carta Magna de nuestro país, el cual decreta que todo individuo sin excepción alguna tiene la oportunidad de recibir una educación laica, gratuita, y sobre todo digna, donde la ignorancia, fanatismos y prejuicios sean absolutamente excluidos de su formación y desarrollo humano.

¿Fanatismos, prejuicios? ¿No es eso aquello que hoy en día está destruyendo nuestra sociedad? ¿Cómo considerarnos un país con una educación de calidad, si hasta nuestros días se arremete contra aquellos que piensan o viven diferente a nosotros? En México te burlan por ser gay, lesbiana, bisexual, católico, budista y ateo. Le temen a lo que ellos mismos han catalogado como “diferente”, pero resulta interesante observar que, en nuestro país, todo lo nuevo e innovador que pueda presentarse para mejorar el bienestar de quienes integramos nuestra sociedad suele ser denominado como peligroso y con aires de atentar contra lo que la misma ciudadanía ha establecido como “normal”.

Vivimos en un país lejos de una educación laica, pues en cada aspecto establecido en los procesos civiles y gubernamentales a nuestra disposición se encuentran las raíces condicionales de un pasado católico que hoy en día se mantiene escondido entre la niebla de las ilusiones. Hasta nuestros días se sigue decidiendo bajo una perspectiva religiosa en nuestro país, votando y rechazando solicitudes para permitir o no privilegios civiles como la adopción y el matrimonio entre personas del mismo sexo, fomentando la desigualdad social en los organismos públicos y dando el mensaje a los más pequeños y jóvenes de la nación acerca de que la orientación sexual que ellos elijan deberá ser condicionada bajo las leyes mexicanas que, más que ofrecer una vida social digna para todos, tan sólo lo hace con una minoría, pues, como en el Porfiriato a finales de los años 1800 y principios de los 1900, sólo aquellos que cumplan con los requisitos sociales y políticos establecidos podrán gozar de las libertades que el gobierno les ofrezca, con la diferencia de que en pleno 2020 ya no es sólo la posición económica la variable a calificar, sino la identidad y sentir de la población.


En México no se percibe en nuestros alrededores una educación digna que nos lleve a un desarrollo paralelo con las grandes ciudades inteligentes del mundo, pues actualmente todavía se le tiene miedo a la tecnología. La educación informática se ha mantenido rezagada durante muchos años en los niveles de primaria y secundaria, ya que a los chicos de estos escalones educativos nunca se les ha implementado de manera adecuada la utilización y manejo de una computadora hasta que llegan al bachillerato, cobrándoles caro con la moneda del rezago cuando llegan a niveles educativos donde la exigencia profesional se vuelve más latente. Sumando este problema tecnológico con la extrema pobreza de algunas regiones de la República Mexicana, nos encontramos en un hoyo de incertidumbre que se abre cada día más conforme la vida digital avanza en las sociedades y pandemias como el COVID-19 limitan la interacción entre alumnos y profesores.

Nos encontramos ante un sistema educativo que además le tiene miedo a la educación sexual en sus aulas, donde prefieren que niñas en su proceso de desarrollo tomen la responsabilidad de un embarazo no planeado por la falta de preparación sobre estos temas que enseñarles la importancia, efectividad y riesgos de usar diversos métodos anticonceptivos o incluso legalizar alternativas como el aborto para no obstaculizar sus metas y objetivos personales. Miles de adolescentes no reconocen a simple vista una Infección de Transmisión de Sexual y por lo tanto no conocen el funcionamiento de su cuerpo y el del sexo opuesto, causando un desapego emocional sobre el sentir y percepción de los vínculos afectivos con otras personas. La pornografía se ha vuelto el maestros preferido de los jóvenes en esta clase llamada vida sexual.

Por otro lado, estamos ante una educación que alaba los hechos ocurridos en siglos anteriores por los héroes reconocidos de nuestra patria y libertad, los cuales nos dejaron para admirar y disfrutar los monumentos de un pasado que son reflejo de las acciones que permitieron las libertades y derechos que hoy en día disfrutamos o tratamos de disfrutar de forma igualitaria entre hombres y mujeres. México vive del pasado y anhela a héroes de los cuales se desconoce realmente su apariencia o existencia misma en algunos casos, pero que se necesitan como símbolos para seguir creyendo en la identidad cultural de nuestra nación, una identidad que no es sinónimo de piedras, madera, mármol y el oro de los castillos que ahora llamamos tesoros nacionales, sino de la fuerza para luchar por lo que muchos desean tener con el fin avanzar hacia el desarrollo de una sociedad que actualmente está lejos de ser equitativa.

En mi nación, la gente denota sentimientos negativos cuando nuestros hermanos mexicanos luchan y se arman de valor a favor de sus derechos y de quienes los rodean, pero al mismo tiempo muestran su apoyo hacia otros movimientos que se realizan en el extranjero, llenando de palabras de motivación y justificaciones racionales a las causas principales detrás del inicio de estos levantamientos sociales. Se nos inculca con orgullo el estudiar, admirar y reconocer las guerras del pasado que se realizaron a favor de nuestros privilegios sociales, pero se castiga injustamente a las actuales.


México tiene una educación ilusionista, ya que esta no plantea el objetivo de educar a los estudiantes ante los retos de la vida social y laboral del mundo exterior, sino tan sólo los prepara como máquinas que esperan su turno para producir ganancias y estadísticas en el día a día. No se preocupan por fomentar los valores y herramientas que hagan de los alumnos ciudadanos responsables, activos en las decisiones públicas del país y respetuosos ante el medio ambiente y las personas que los rodean. Las instituciones tan sólo se encargan de formar a los jóvenes con decenas de conceptos, fórmulas y ecuaciones para así crear decenas de abogados, doctores, maestros, contadores y arquitectos sin un gramo de humildad, empatía y pensamiento crítico sobre lo que ocurre dentro y fuera de las oficinas.

Se intenta promover la idea acerca de que “pueblo que no conoce su historia, está condenado a repetirla”, pero hasta el día de hoy, decenas de personas siguen pensando que la política es sólo un concepto aplicado al voto cada tres o seis años, el cual debe mantenerse alejado de la atención de los jóvenes que, más que ser el futuro de nuestra nación, son el presente que se ha desarrollado bajo el debilitamiento del pensamiento analítico, además poco evolucionado en los asuntos electorales de nuestro país, los cuales terminan envolviéndonos de la misma forma en que lo hicieron con nuestros antepasados al inicio de nuestra vida como participantes en la aplicación del sufragio, empujándonos hacia las mentiras más trilladas y repetitivas de la democracia mexicana.

México necesita la promoción de una educación que sea aliada de la resolución de los problemas sociales que enfrenta nuestro país actualmente, en conjunto con la estructuración de materias que se apeguen a las necesidades y ritmos que los estudiantes puedan presentar en sus vidas cotidianas, en aspectos como: administración, contabilidad, ecología, sexualidad, nutrición, derecho, ciencias políticas, tecnología, lectura y redacción, así como su implementación como materias de un desarrollo gradual y no de “trámite” o requisito de un sólo semestre en las preparatorias, sino progresivo hasta el inicio de su vida profesional. Se necesita hacer una renovación en nuestro sistema educativo bajo una perspectiva crítica y objetiva, desprendiéndonos de las ideas que causen dependencia a diversas materias o programas educativos que, bajo una visión fuera de las escuelas, terminan siendo inservibles ante la inmensidad de situaciones que podríamos vivir en la dura película que representa la vida real.

La situación social de nuestro país se mantendrá estancada en esta trinchera de indiferencia hasta que en las escuelas se empiecen a construir diversos sistemas de aprendizaje basados en las necesidades de los profesores y estudiantes, quienes son los que realmente observan la gran decadencia de las instituciones actualmente.

No somos el futuro, somos el presente y, por lo tanto, no queremos seguir siendo una réplica generacional de las situaciones que se vivieron en el pasado. Queremos una educación que sea distinta a la que recibieron los niños del ayer, que no suelte una lágrima en los estudiantes del ahora y que no señale ni excluya a los niños del mañana.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria y universidad pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Tutorial para configurar los controles parentales en Netflix

Liliana Lanz Vallejo
contacto por Facebook

Con los niños pasando más tiempo que nunca en la computadora o sus aparatos electrónicos, la paternidad nos exige ahora convertirnos en expertos digitales, conscientes de los contenidos disponibles y las medidas cautelares que habrá de proteger a nuestros pequeños de los peligros en línea.

En este video tutorial les enseño de manera muy breve cómo sacar el mejor provecho de las herramientas que Netflix tiene para regular los contenidos mediáticos que consumen las niñas y niños en su plataforma.

Para ello, será necesario que cuentes con una computadora desde la que puedas acceder a tu cuenta de Netflix. Si no cuentas con una computadora, te recomendaría acudir a un café internet o pedir prestada una laptop de algún conocido o familiar por menos de 5 minutos.

He aquí el video. ¡Espero que les guste y, sobre todo, que les sea muy útil!

Si te ha gustado este video, ¡comparte esta página! Para obtener más información y contenidos como este, te invito a darle like a la página de Facebook https://facebook.com/LilianaLanzV .


Fervor arcano: soberbia y fe

Mariam Concha Avilés
concha.mariam.prepa10caucel@gmail.com

La pérdida de un ser querido me llevó a prometer ser catequista. Durante mis casi cuatro años enseñando, observando, escuchando y aconsejando a numerosos niños que acuden semanalmente a las sesiones catequéticas, he notado que la mayoría asistía a causa de la influencia de los padres. Algunos de los alumnos con los que pude convivir encontraban en ese edificio, en ese Dios, un método para salir de su dura realidad, de todos sus problemas y preocupaciones. Todos los dogmas existentes nos brindan un hogar, un espacio para liberarnos de nuestros pesares, sea cual sea la fe que profeses.

Por más de dos mil años, los humanos hemos sido testigos de un fenómeno prácticamente universal: la religión. Según la RAE, esta palabra se define como un conjunto de creencias acerca de la divinidad, sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta social e individual, prácticas rituales, principalmente la oración. Este simple término representa la inquietud de los escépticos, el tormento de los ateos y la esperanza de los creyentes.

¿Existe una religión que sea la “correcta”? La respuesta es sí, y es la que profesas. Te explico. Tomemos en cuenta que existen alrededor de cuatro mil religiones en el mundo; todas provienen de diferentes lugares, por lo tanto, de distintas culturas y costumbres. Por ejemplo, cuando te gustan unos zapatos, pero la persona de junto piensa que son horribles. Todos tenemos diversas opiniones y perspectivas de la realidad.

Pensemos ahora en las similitudes de las religiones, como en sus finalidades u objetivos: el judaísmo busca, a través de los diez mandamientos, una forma de vivir en paz con Yahvé y el prójimo; el hinduismo espera que sus seguidores pongan más atención en la riqueza espiritual y no en la material, ya que deben estar en paz para entrar correctamente a los lugares santos como el Nirvana, puesto que todos debemos vivir una y otra vez (pues creen en la reencarnación), pasando por un proceso de karma; en el cristianismo, lo principal es seguir las enseñanzas de Dios y su hijo Jesucristo, amar al prójimo y a su deidad, además de convivir en paz con todos; por último, el budismo incita a sus fieles a observar los principios morales, renunciar a lo material, practicar la meditación, cultivar la sabiduría, bondad y la compasión. ¿Te das cuenta? La mayoría, si no es que todos los dogmas, aspiran a una humanidad más moral y ética, alcanzar a su Dios y estar en armonía con terceros.

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Ganesha-Hinduismo

La religión es una de las herramientas que permiten al ser humano buscar y elaborar una explicación del mundo y la realidad. Debido a la variedad de credos, en México existe una ley que debemos seguir, en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, título primero, capítulo uno: De los derechos humanos y sus garantías, artículo primero, párrafo 5:

Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

“Toda persona tiene libertad para adoptar, profesar, divulgar o seguir, inclusive de cambiar, la creencia religiosa o filosófica que más le agrade o desee, y de practicar libremente las ceremonias religiosas, devociones, ritos, enseñanzas o demás actos del culto de su religión, ya sea en forma individual o colectiva, tanto en público como en privado, siempre que no afecte la dignidad de la persona o constituya o induzca a cometer algún delito o falta administrativa prevista en la ley.” (CNDH)

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Es verdad que durante la historia de la humanidad, ha habido innumerables guerras a nombre de la religión, pero ¿no es tiempo de cambiar eso? Teniendo este tipo de derechos y leyes, no solo en México, sino en todo el mundo, ¿por qué seguimos tirando odio y rechazando religiones que no nos parecen? ¿Qué tan difícil es aceptar la diversidad? ¿Qué tan prejudicial es saber respetar? Seas monoteísta, politeísta, no teísta o ateo, debemos aceptar las creencias de los demás, no sólo porque lo dice la ley, sino por simple humanidad, educación, empatía y respeto.

Muchas veces somos tentados a criticar algo que no conocemos ni de manera general. Cuando se habla de religión, pasa exactamente eso. Por ejemplo, ignoramos el hecho de que el judaísmo dio pie al cristianismo y éste al catolicismo. Estos credos, a pesar de tener mucho en común, siempre están en constante pelea, ¿por qué? Si las tres buscan una forma de vivir en paz con Dios y con el prójimo, ¿están siguiendo realmente su religión? ¿Están siendo empáticos? O simplemente no quieren escuchar y sólo ser escuchados.

Si para mí la verdadera religión es el judaísmo pero la tuya el islamismo, está bien; al final, la religión es una de las cosas que nos representan como individuos y de igual forma, un estilo de vida, una opinión. No podemos insinuar, aconsejar o incluso obligar a alguien a que crea en nuestra fe; sería como decir o pedirle a alguien que deje de practicar las costumbres y tradiciones de su nación, país, estado, ciudad o pueblo. Seamos conscientes del pluralismo religioso y comencemos a crear, poco a poco, una sociedad sin guerras, una en donde podamos profesar nuestras creencias con libertad, una tolerante y pacífica, una mejor.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria y universidad pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

El retorno de Ulises a la nada

Nahum Chuil López
nahum_chuil@hotmail.com

Como toda película que se sale de los estándares del cine realizado para el gran público, “Ya no estoy aquí” ha generado una oleada de reacciones encontradas.

Y no es para menos. En las últimas semanas, a raíz de los cambios sociales traídos por la pandemia de COVID-19 en nuestro país, se ha manifestado con fuerza a través de las redes sociales una disputa entre dos imaginarios sobre la desigualdad socioeconómica en México: el meritocrático (el pobre es pobre porque quiere) y el de la desigualdad estructural. En esta intersección de imaginarios se halla la película dirigida por Fernando Frías.

No hay mejor lugar para percibir dichas reacciones encontradas que en las redes sociales. En éstas, las publicaciones y comentarios denotan una formación cinematográfica nutrida de telenovelas hechas película en las que la narrativa lineal y la ausencia de conflictos reales es el denominador común. De ello se desprende que este cine no dialoga con la realidad, sino que, fusionada a ella, monologa lugares comunes y plantea soluciones fáciles e inverosímiles a problemas complejos.

“Ya no estoy aquí” no ofrece nada de esto, sino la agudización paulatina de la crisis de identidad personal, familiar y social de Ulises, un adolescente vomitado por el sistema (como diría Eduardo Galeano), aderezada con piezas de cumbia colombiana y vallenatos resignificados en el contexto de la periferia de Monterrey; ciudad neurálgica para la economía del país, a decir del sector empresarial y otros que abogan por un Nortexit, y donde las pandillas y no la familia ni la escuela constituyen la instancia que brinda socio formación al individuo.

Así, la película elabora un retrato en mayor o menor medida crudo de un sector social cuyas oportunidades de salir adelante se ven disminuidas por la situación marginal y violenta en la que se encuentran. Premisa que hace eco de “Los olvidados” de Buñuel en pleno siglo XXI.

Justamente esta condición de marginalidad hace imposible que la educación se convierta en un vehículo de movilidad social, pues pareciera estar ajena a la realidad que experimentan los niños y adolescentes, quienes encuentran en las bandas la satisfacción a la necesidad de identidad colectiva y pertenencia que sectores sociales whitexicanizados de Monterrey (y de México en general) les han negado discursivamente y en la praxis, relegándolos a ser una manifestación folclórica anómala dentro de una ciudad  “próspera”.

Ulises combate en Estados Unidos contra sí mismo al ser incapaz, no ya de adaptarse al “American way of life”, sino de salvar del olvido la música, el baile y los amigos que hizo dentro de Los Terkos, banda a la que pertenecía cuando estaba en México, elementos con los que construyó su identidad individual y colectiva y que lejos de su hogar se presentan con mayor intensidad y nostalgia, como un último canto de cisne.

La película es tachada como lenta, sin trama, sin enamoramientos, y sin un personaje protagónico de peso. Sin embargo, estos comentarios que abundan en redes sociales son el resultado de la comparación entre “Ya no estoy aquí” y las películas del llamado nuevo cine mexicano creadas para satisfacer el gusto del gran público.

Más allá de los gustos personales, “Ya no estoy aquí” es una cinta que mueve a la reflexión acerca de las condiciones de marginalidad que posibilitan que los adolecentes vivan en ambientes en los cuales la influencia del crimen organizado puede orillarlos a conductas delictivas y de riesgo para su integridad física y psicológica.


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