Una visión de la educación en México

Emiliano Vidal Tavera
emilianovidalt@gmail.com

La educación en México para muchos es una realidad sumamente polémica y para otros, un reflejo de la ineficiencia que el país viene arrastrando desde hace más de 50 años. Desde el punto de vista de un estudiante egresado de bachillerato, la educación en México podría ser descrita con el adjetivo de “ilusionista”. Considero que la herramienta principal para que una administración pueda dirigir sus objetivos hacia el desarrollo y cumplimiento de las promesas establecidas para mejorar el bienestar social de los ciudadanos dentro de una región en particular debe ser una educación digna, aquella que intente formar ciudadanos activos, críticos, responsables, empáticos, tolerables y respetuosos con la inmensidad de religiones, orientaciones y estilos de vida que se encuentran presentes y ocultos por considerarse injustamente “diferentes” ante la cotidiana normalidad.

Lo anterior, se encuentra establecido en el artículo 3° de la Carta Magna de nuestro país, el cual decreta que todo individuo sin excepción alguna tiene la oportunidad de recibir una educación laica, gratuita, y sobre todo digna, donde la ignorancia, fanatismos y prejuicios sean absolutamente excluidos de su formación y desarrollo humano.

¿Fanatismos, prejuicios? ¿No es eso aquello que hoy en día está destruyendo nuestra sociedad? ¿Cómo considerarnos un país con una educación de calidad, si hasta nuestros días se arremete contra aquellos que piensan o viven diferente a nosotros? En México te burlan por ser gay, lesbiana, bisexual, católico, budista y ateo. Le temen a lo que ellos mismos han catalogado como “diferente”, pero resulta interesante observar que, en nuestro país, todo lo nuevo e innovador que pueda presentarse para mejorar el bienestar de quienes integramos nuestra sociedad suele ser denominado como peligroso y con aires de atentar contra lo que la misma ciudadanía ha establecido como “normal”.

Vivimos en un país lejos de una educación laica, pues en cada aspecto establecido en los procesos civiles y gubernamentales a nuestra disposición se encuentran las raíces condicionales de un pasado católico que hoy en día se mantiene escondido entre la niebla de las ilusiones. Hasta nuestros días se sigue decidiendo bajo una perspectiva religiosa en nuestro país, votando y rechazando solicitudes para permitir o no privilegios civiles como la adopción y el matrimonio entre personas del mismo sexo, fomentando la desigualdad social en los organismos públicos y dando el mensaje a los más pequeños y jóvenes de la nación acerca de que la orientación sexual que ellos elijan deberá ser condicionada bajo las leyes mexicanas que, más que ofrecer una vida social digna para todos, tan sólo lo hace con una minoría, pues, como en el Porfiriato a finales de los años 1800 y principios de los 1900, sólo aquellos que cumplan con los requisitos sociales y políticos establecidos podrán gozar de las libertades que el gobierno les ofrezca, con la diferencia de que en pleno 2020 ya no es sólo la posición económica la variable a calificar, sino la identidad y sentir de la población.


En México no se percibe en nuestros alrededores una educación digna que nos lleve a un desarrollo paralelo con las grandes ciudades inteligentes del mundo, pues actualmente todavía se le tiene miedo a la tecnología. La educación informática se ha mantenido rezagada durante muchos años en los niveles de primaria y secundaria, ya que a los chicos de estos escalones educativos nunca se les ha implementado de manera adecuada la utilización y manejo de una computadora hasta que llegan al bachillerato, cobrándoles caro con la moneda del rezago cuando llegan a niveles educativos donde la exigencia profesional se vuelve más latente. Sumando este problema tecnológico con la extrema pobreza de algunas regiones de la República Mexicana, nos encontramos en un hoyo de incertidumbre que se abre cada día más conforme la vida digital avanza en las sociedades y pandemias como el COVID-19 limitan la interacción entre alumnos y profesores.

Nos encontramos ante un sistema educativo que además le tiene miedo a la educación sexual en sus aulas, donde prefieren que niñas en su proceso de desarrollo tomen la responsabilidad de un embarazo no planeado por la falta de preparación sobre estos temas que enseñarles la importancia, efectividad y riesgos de usar diversos métodos anticonceptivos o incluso legalizar alternativas como el aborto para no obstaculizar sus metas y objetivos personales. Miles de adolescentes no reconocen a simple vista una Infección de Transmisión de Sexual y por lo tanto no conocen el funcionamiento de su cuerpo y el del sexo opuesto, causando un desapego emocional sobre el sentir y percepción de los vínculos afectivos con otras personas. La pornografía se ha vuelto el maestros preferido de los jóvenes en esta clase llamada vida sexual.

Por otro lado, estamos ante una educación que alaba los hechos ocurridos en siglos anteriores por los héroes reconocidos de nuestra patria y libertad, los cuales nos dejaron para admirar y disfrutar los monumentos de un pasado que son reflejo de las acciones que permitieron las libertades y derechos que hoy en día disfrutamos o tratamos de disfrutar de forma igualitaria entre hombres y mujeres. México vive del pasado y anhela a héroes de los cuales se desconoce realmente su apariencia o existencia misma en algunos casos, pero que se necesitan como símbolos para seguir creyendo en la identidad cultural de nuestra nación, una identidad que no es sinónimo de piedras, madera, mármol y el oro de los castillos que ahora llamamos tesoros nacionales, sino de la fuerza para luchar por lo que muchos desean tener con el fin avanzar hacia el desarrollo de una sociedad que actualmente está lejos de ser equitativa.

En mi nación, la gente denota sentimientos negativos cuando nuestros hermanos mexicanos luchan y se arman de valor a favor de sus derechos y de quienes los rodean, pero al mismo tiempo muestran su apoyo hacia otros movimientos que se realizan en el extranjero, llenando de palabras de motivación y justificaciones racionales a las causas principales detrás del inicio de estos levantamientos sociales. Se nos inculca con orgullo el estudiar, admirar y reconocer las guerras del pasado que se realizaron a favor de nuestros privilegios sociales, pero se castiga injustamente a las actuales.


México tiene una educación ilusionista, ya que esta no plantea el objetivo de educar a los estudiantes ante los retos de la vida social y laboral del mundo exterior, sino tan sólo los prepara como máquinas que esperan su turno para producir ganancias y estadísticas en el día a día. No se preocupan por fomentar los valores y herramientas que hagan de los alumnos ciudadanos responsables, activos en las decisiones públicas del país y respetuosos ante el medio ambiente y las personas que los rodean. Las instituciones tan sólo se encargan de formar a los jóvenes con decenas de conceptos, fórmulas y ecuaciones para así crear decenas de abogados, doctores, maestros, contadores y arquitectos sin un gramo de humildad, empatía y pensamiento crítico sobre lo que ocurre dentro y fuera de las oficinas.

Se intenta promover la idea acerca de que “pueblo que no conoce su historia, está condenado a repetirla”, pero hasta el día de hoy, decenas de personas siguen pensando que la política es sólo un concepto aplicado al voto cada tres o seis años, el cual debe mantenerse alejado de la atención de los jóvenes que, más que ser el futuro de nuestra nación, son el presente que se ha desarrollado bajo el debilitamiento del pensamiento analítico, además poco evolucionado en los asuntos electorales de nuestro país, los cuales terminan envolviéndonos de la misma forma en que lo hicieron con nuestros antepasados al inicio de nuestra vida como participantes en la aplicación del sufragio, empujándonos hacia las mentiras más trilladas y repetitivas de la democracia mexicana.

México necesita la promoción de una educación que sea aliada de la resolución de los problemas sociales que enfrenta nuestro país actualmente, en conjunto con la estructuración de materias que se apeguen a las necesidades y ritmos que los estudiantes puedan presentar en sus vidas cotidianas, en aspectos como: administración, contabilidad, ecología, sexualidad, nutrición, derecho, ciencias políticas, tecnología, lectura y redacción, así como su implementación como materias de un desarrollo gradual y no de “trámite” o requisito de un sólo semestre en las preparatorias, sino progresivo hasta el inicio de su vida profesional. Se necesita hacer una renovación en nuestro sistema educativo bajo una perspectiva crítica y objetiva, desprendiéndonos de las ideas que causen dependencia a diversas materias o programas educativos que, bajo una visión fuera de las escuelas, terminan siendo inservibles ante la inmensidad de situaciones que podríamos vivir en la dura película que representa la vida real.

La situación social de nuestro país se mantendrá estancada en esta trinchera de indiferencia hasta que en las escuelas se empiecen a construir diversos sistemas de aprendizaje basados en las necesidades de los profesores y estudiantes, quienes son los que realmente observan la gran decadencia de las instituciones actualmente.

No somos el futuro, somos el presente y, por lo tanto, no queremos seguir siendo una réplica generacional de las situaciones que se vivieron en el pasado. Queremos una educación que sea distinta a la que recibieron los niños del ayer, que no suelte una lágrima en los estudiantes del ahora y que no señale ni excluya a los niños del mañana.

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria y universidad pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Publicado por emilianovita

¡Hola, qué tal! Mi nombre es Emiliano Vidal Tavera, soy un chico que disfruta de su tiempo libre escribiendo textos acerca de los múltiples problemas sociales que sufre mi comunidad actualmente. Espero conseguir una gran experiencia de la mano de ésta página y utilizarla como herramienta en el campo profesional al que quiero dedicarme, la historia. Soy amante de la literatura latinoamericana, teniendo como escritores favoritos a Gabriel García Márquez y Octavio Paz, referentes de la cultura popular con sus obras "El amor en los tiempos del cólera" y "El laberinto de la soledad" respectivamente. De igual manera, me considero un recurrente consumidor de la poesía que estos autores producieron en el siglo XX, época que albergó de forma paralela los nombres de otras figuras como Julio Cortázar y Gabriela Mistral. Espero tener un futuro sólido y fructoso en el mundo de las letras y la oratoria, por lo que les invito a seguir este viaje que presentará mi evolución en compañía de mis ideas y textos.

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