Lenguaje incluyente en México

Alondra Guadalupe Soto Beltrán
Estudiante de la Lic. en Traducción
en la Universidad Autónoma de Baja California
alonda.soto50@uabc.edu.mx

A pesar de contar con una población mayormente femenina, en México se ha invisibilizado a la mujer desde hace años; y como si no bastara, aun después de exigir sus derechos durante mucho tiempo, las mujeres siguen siendo víctimas de la opresión masculina, y esta vez, a nivel lingüístico.

Como bien se sabe, el lenguaje que se utiliza diariamente es simplemente un reflejo de las costumbres o culturas que se han ido adoptando por la sociedad. Es por esto que desde tiempos inmemorables el lenguaje ha sido utilizado como una herramienta que de algún modo u otro ha naturalizado la desigualdad que existe entre hombres y mujeres, empezando por cómo la sociedad comenzó a clasificar a las personas por lo que debían hacer según su género; sí, los bien conocidos “roles de género”.   Más de la mitad de la población del país es o ha sido discriminada debido a su sexo (CONAPRED, s.f) y esto sucede en cualquier aspecto de la vida cotidiana, como el trabajo, la escuela, en las calles, la política,  en la ciencia, tecnología, entre otros ámbitos. Todo esto parte desde el punto de vista del patriarcado, en donde se creía en la superioridad del hombre sobre la mujer y se pensaba que la mujer estaba destinada a dedicarse a las tareas reproductivas, como quedarse en el hogar cuidando de la familia, mientras que al hombre se le asociaba con las tareas productivas, como el ir a trabajar y generar los ingresos del hogar. Actualmente, estos pensamientos están parcialmente erradicados gracias a que se empezaron a ejercer los derechos de la mujer como era debido; sin embargo, aún existen personas que tienen estos modos de pensar y, por desgracia, estas personas educan a sus hijos de manera que estos crecen con el mismo pensamiento, haciendo que el machismo siga y siga. Es por eso que no debería extrañarse que el lenguaje que se utiliza en México ha invisibilizado a la mujer con el paso del tiempo y que ha sido implementado de manera implícita en el vocabulario de las personas, ya que es muy común escuchar expresiones sexistas y excluyentes que invisibiliza la presencia de la mujer.

Al tener una población en la que el género femenino es prominente, las mujeres mexicanas están actualmente exigiendo justicia ante la violenca y prominente discriminación que hay en el país. Es por esto que hoy en día se pretende promover el lenguaje incluyente, el cual establece nuevas reglas que se orientan hacia una sociedad igualitaria y que fomentan una cultura del respeto y la no violencia hacia las mujeres (Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, 2017).

 Ante ello, este trabajo pretende explorar y analizar la manera en la que el lenguaje incluyente ha impactado en el habla de la población mexicana.

Photo by Tim Mossholder on Pexels.com

La discriminación empieza desde el habla.

Ninguna lengua por sí sola es sexista o discriminatoria; sin embargo, el mal uso que se puede hacer de esta sí lo es. Por eso es importante conocer el lenguaje incluyente y saber cómo hacer uso de él. Lamentablemente, este tipo de comportamientos en el habla pasaron desapercibidos durante mucho tiempo.

La mayor parte de la sociedad ha crecido sin tener conocimiento de lo que esto es y normalizando la invisibilización a las mujeres.

Este lenguaje es un modo de expresión, principalmente oral y escrito, que busca darle un valor equitativo a las personas demostrando la diversidad que hay en la sociedad y permitiendo ofrecer visibilidad de todos los que participan en ella, logrando así una sociedad más integrada y que  promueve la igualdad entre la humanidad (INE, 2020).

De este modo, este lenguaje no cree en las neutralidades como lo es el uso genérico del masculino. México es uno de los países que tienen en su lenguaje la marca de género[1], por esto es muy común, gramaticalmente hablando, referirse al género masculino como una forma «universal» cuando se habla de un público en general en el cual se encuentren ambos, hombres y mujeres. Sin embargo, el uso del género femenino es un poco más «exclusivo», puesto que este regularmente se utiliza cuando hay solamente mujeres presentes (Parlamento Europeo, 2018).  Y es precisamente por este tipo de uso que se debería de implementar cada vez más el lenguaje incluyente, porque utilizar el género masculino como representante de un todo es incorrecto, además de que el motivo de su origen no es nada más que el resultado histórico del patriarcado, el cual ha perdurado hasta la actualidad.

En su escrito, “Manual de comunicación no sexista hacia un lenguaje incluyente”, Claudia Guchiard afirma que:

La lengua castellana, al igual que todas las lenguas, procede de una larga tradición patriarcal. Como en el resto del mundo, en los países hablantes de la lengua española las mujeres no tenían derecho a la propiedad ni al voto ni tenían capacidad de decisión sobre sí mismas: eran propiedad de un hombre. Entonces, si quienes existían o valían para una sociedad patriarcal eran sólo los hombres, ¿quiénes podían ser nombrados o quiénes tenían derecho a ser nombrados? Parece que la posibilidad de que las mujeres lo fueran es muy restringida. ¿Cómo el lenguaje pudo haberse mantenido imparcial si los que existían en el mundo público sólo eran los hombres? ¿Cómo el lenguaje iba a referir a mujeres y hombres en igualdad cuando ellas estaban limitadas al mundo privado, como propiedad de un hombre? Baste recordar, además, que es hasta mediados del siglo xx que las mujeres consiguen el derecho al voto y empiezan a insertarse de forma masiva en el ámbito laboral.

Guichard, 2018

Existe también otro término que está relacionado con el genérico masculino universal y con el tan conocido sistema patriarcal: el androcentrismo.

Se le llama androcentrismo a cómo la sociedad ha inculcado a las personas el pensamiento de que todo lo que se realiza tiene poco impacto si lo hace una mujer, a cómo se inculcó que la toma de decisiones deberían ser hechas por un hombre, o que es el que tiene que hablar en representación de la mujer. Un ejemplo de esto es el de Rosalind Franklin, quien fue la mujer que descubrió la estructura del ADN; sin embargo, Watson y Crick recibieron el mérito de esto utilizando la fotografía tomada por Rosalind para complementar lo que en su momento era una teoría. En 1962, ellos recibieron un Premio Nobel y Rosalind murió sin nunca haber tenido crédito por ese descubrimiento. Se ha normalizado tanto este comportamiento en el lenguaje, que ya se dice sin pensarlo. A pesar de que en México la mayoría de la población está conformada por mujeres, aún hay personas que generalizan con el género masculino cuando se refieren a los gentilicios, como por ejemplo decir: «los oaxaqueños», «los veracruzanos», «los yucatecos», entre otros.

Photo by cottonbro on Pexels.com

El androcentrismo tiene dos principales características, las cuales son la invisibilización y la exclusión. Cuando se habla de la invisibilización se hace referencia al ejemplo de Rosalind Franklin antes mencionado. Así como la situación por la que pasó ella, muchas mujeres científicas, artistas o profesionistas, han pasado y pasan por lo mismo. Hicieron increíbles descubrimientos que cambiaron al mundo; sin embargo, nunca se reconocieron o, al contrario, se reconocieron pero porque un hombre tomó el crédito de ello. Esto también puede estar representado gramaticalmente; cuando en un texto se habla de una persona sin determinar su sexo, se intuye casi automáticamente que se trata de un “él”. La perspectiva androcéntrica se tiene casi casi por default y se ha crecido con este pensamiento porque así lo ha impuesto la sociedad.

Por otro lado, tenemos la exclusión, la cual consiste en la omisión de las mujeres abierta y deliberadamente (Sau, 2001). En otras palabras, es cuando se le quita a la mujer el lugar que le corresponde y se rechaza o niega el valor o calidad que tienen las mujeres como personas autónomas. Un ejemplo de esto es cuando se le da mérito públicamente al trabajo hecho por un hombre, mientras que al trabajo hecho en casa por una mujer es totalmente ignorado, ya que se excluye el reconocimiento que tiene por haber contribuido en el mantenimiento del bienestar de la familia. 

Sea exclusión o invisibilización, ambas ocultan y niegan la participación de las mujeres en cualquiera de los dos ámbitos, tanto público como en privado.

Afortunadamente, este tipo de expresiones se pueden evitar. El español nos ofrece diferentes alternativas que podemos utilizar para evitar generalizar en masculino cuando se habla de grupos en donde ambos sexos están presentes.


¿Cómo evitar utilizar el masculino genérico?

Unas de las maneras con la que se puede ser incluyente a la hora de hablar es, por ejemplo, el desdoblamiento. Este método consiste en presentar palabras que se diferencían por el género que les corresponde, con el propósito de visibilizar a mujeres y hombres; con esto el lenguaje no es duplicado puesto que ambas palabras representan algo distinto, un masculino y un femenino.

Photo by Thirdman on Pexels.com

Ejemplos de desdoblamiento:

Las profesoras/ Los profesores.
Los alumnos/Las alumnas.
Las doctoras/ Los doctores.

Esto también aplica para los sustantivos comunes, aquellos que son invariables y que dependen de la palabra consiguiente para determinar el género, como los artículos o adjetivos.

Por ejemplo:

Los/las habitantes.
Los y las participantes.
Los y las estudiantes.


Alternativas no recomendables para el lenguaje incluyente.

Y así como hay opciones para evitar la invisibilización de la mujer, también hay opciones que durante mucho tiempo han empleado las personas creyendo que es correcto.

Una de las alternativas más populares es el uso del arroba. Esto es incorrecto,  puesto que lo que se pretende representar es un sonido y este signo no tiene un sonido en particular al momento de hablar.

La barra (/) y el paréntesis, es otra manera incorrecta de redactar el lenguaje incluyente ya que si se utilizan es necesario agregar a cada palabra la terminación femenina o masculina, saturando así los posibles textos y evitando la claridad al momento de leer.

Para reflexionar

Gracias a los tiempos actuales y a la información con la que se cuenta, será más sencillo que el lenguaje incluyente sea enseñado y empleado por todas y todos. La discriminación y violencia a la mujer es algo que debería erradicarse totalmente, así como los comportamientos y pensamientos machistas, y, ¿qué mejor que empezar con el habla?

*Este texto forma parte de un segmento de nuestro página, titulado “Desarrollando Perspectiva“, un espacio donde estudiantes de preparatoria, licenciatura y posgrado pueden publicar sus textos, guiados por un tutor. Los estudiantes recibieron correcciones, observaciones y recomendaciones para redactar sus textos, y estos son publicados tras el visto bueno del tutor. El tema escogido, así como sus planteamientos, responde enteramente a los intereses y sentido crítico de los estudiantes.

Referencias bibliográficas.

Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres. (2017). ¿Qué es el lenguaje incluyente y por qué es importante que lo uses? Consultado el 15 de abril de 2021.https://www.gob.mx/conavim/articulos/que-es-el-lenguaje-incluyente-y-por-que-es-importante-que-lo-uses?idiom=es

CONAPRED, Discriminación Mujeres. CONAPRED. Consultado el 15 de abril de 2021. https://www.conapred.org.mx/index.php?contenido=pagina&id=121&id_opcion=44&op=44

Guichard, Bello, C., (2018). Manual de comunicación no sexista. Hacia un lenguaje incluyente (2da edición). Instituto Nacional de las Mujeres. http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/101265.pdf

Instituto Nacional Electoral, Guía y recomendaciones sobre lenguaje incluyente en la comunicación institucional. INE. Consultado el 15 de abril de 2021. https://igualdad.ine.mx/lenguaje-incluyente/#:~:text=Lenguaje%20de%20manera%20incluyente,a%20quienes%20en%20ella%20participan.

Parlamento Europeo, (2018) Un lenguaje neutral en cuanto al género en el Parlamento Europeo.  Parlamento Europeo. Consultado el 15 de abril de 2021. https://scholar.google.es/scholar?hl=es&as_sdt=0%2C5&q=+Un+lenguaje+neutral+en+cuanto+al+g%C3%A9nero+en+el+Parlamento+Europeo&btnG=

Sau, V., (2000). Diccionario ideológico feminista. 3ª ed. vol. I. Barcelona: Icaria.

Zuluaga, Jaramillo, L., Z., (2016) La enseñanza del género gramatical en español como segunda lengua. Universidad La Gran Colombia. Consultado el 15 de abril de 2021. https://www.redalyc.org/jatsRepo/4137/413746578005/html/index.html


[1] Pueden identificarse como morfemas en casos relativos al sexo. Por ejemplo, la asociación de la vocal -o a los sustantivos masculinos y la vocal -a a los sustantivos femeninos, ambos como morfemas gramaticales de género (Zuluaga, 2016).

Publicado por Liliana Lanz

Doctora en Ciencias Sociales, maestra en Lingüística aplicada y docente con experiencia de más de 15 años. Mis temas de interés son el bilingüismo, el análisis de discurso y la mercantilización del lenguaje. Me identifico como feminista, translingüe y madre contestataria.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: